Reseña: Xbox Series S, la opción más viable para dar el salto a la novena generación

Juegos, servicio, rendimiento accesibilidad y todo lo que nos ofrece la consola más pequeña en la historia de Xbox a más de un año de su lanzamiento.
Ayax Bellido
Xbox Series S se mantiene como una opción económica para dar el salto a la nueva generación de consolas | Imagen: Xbox

Llevaba ya casi 8 años acompañado de mi Xbox One versión de lanzamiento. Casi 3 mil días con esa escandalosa caja negra que me ha dado tantos momentos de felicidad, aventuras y emociones en compañía de entrañables personajes que han irrumpido en la industria durante la última década. Y sí, fueron más que buenos ratos, pero con la novena generación de consolas totalmente establecida en 2021, cada vez era más evidente que comenzaba a quedarme atrás, por lo que el salto hacía las bondades y oferta de las nuevas máquinas que copan el mercado era simple y sencillamente inevitable.

Como jugador, tengo 20 años familiarizado con los ecosistemas de las diferentes consolas de Xbox, así que cuando llego el momento de elegir una nueva máquina la decisión era sencilla: sería una de la marca verde. La situación, es que para la novena generación de consolas los de Redmond decidieron salir al mercado con un par de opciones para los consumidores: Xbox Series X y Xbox Series S. Fue esta última por la que me termine decantando.

La Xbox Series S es un excelente punto de entrada a los juegos de próxima generación si eres uno de esos jugadores que no tienen ningún inconveniente con las entregas digitales y los servicios de suscripción Xbox Game Pass. Es una extraordinaria opción si deseas evitar el desembolso de dinero que se requiere para tener una consola de próxima generación, pero existen algunos inconvenientes. Tiene mucho menos almacenamiento, prioriza la resolución de 1440p para juegos y prescinde de la unidad de discos.

Nos hemos hecho con la consola más pequeña en la historia de Xbox a poco más de un año de su lanzamiento y hemos tenido la oportunidad de probarla, analizarla y experimentar con ella a profundidad. A continuación, les dejamos nuestra opinión, crítica e impresiones de lo que han sido dos meses jugando con Xbox Series S, y te decimos si en realidad es una máquina que te conviene y adapta a tus necesidades de gamer.

La más pequeña de la historia

Desde que sacas de la caja la Xbox Series S, te das cuenta que estas ante un diseño sin precedentes para los estándares de las consolas de Redmond. Acostumbrados a las grandes cajas negras, en esta ocasión tenemos una versión reducida en color blanco que podemos sostener sin dificultad con una sola mano, cumpliendo así la promesa de ser la consola más pequeña y ligera en la historia de Xbox.

La Xbox Series S tiene una ventilación bastante distintiva en color negro, similar a una rejilla de bocina, en la parte superior. Ahí es donde se acumula todo el calor de este pequeño dispositivo, mientras que la cara frontal se mantiene prácticamente impoluta, solo con un puerto USB y el botón de encendido con la distintiva X de la marca. Es un diseño limpio, sencillo y funcional.

Imagen: Xbox

Si giras la Xbox Series S, encontrarás una salida HDMI 2.1, dos puertos USB 3.2, un puerto Ethernet, una ranura de expansión de almacenamiento y una entrada de CA. Dentro de la caja de la consola encontrarás un cable HDMI de alta velocidad (te recomendamos si tus posibilidades lo permiten, conseguir un HDMI de ultra alta velocidad).

En términos de peso y tamaño, la Xbox Series S mide 6,5 cm de profundidad, 15,1 cm de ancho y 27,5 cm de largo; y pesa poco menos de 2 kg. Su tamaño garantiza que se adapte fácilmente a la mayoría de los centros de entretenimiento, por lo que no tendrás ningún problema para encontrarle acomodo. Solo busca un lugar con el suficiente espacio para que la ventilación se dé en circunstancias óptimas. También vale decir que es lo suficientemente liviana como para empacarla y llevarla a casa de un amigo, de vacaciones o los Streams del Senpai. Basta una pequeña mochila para transportarla sin ningún tipo inconveniente o contratiempo.

  1. Xbox Series S es una consola bastante silenciosa. Durante las largas sesiones de juego que he tenido nunca he sido distraído por el sonido del ventilador trabajando a marchas forzadas. Se trata de una máquina discreta que te permite mantener el grado de inmersión en los videojuegos que estés disfrutando, y que no te distrae de lo que verdaderamente importa.

Imagen: Xbox

La Series S se mantiene como la opción más económica para dar el salto a la novena generación de consolas, pues a un año de su lanzamiento su precio de mercado oscila entre los 7 mil y 8 mil 500 pesos mexicanos. Casi 5 mil pesos de diferencia entre los precios que maneja Xbox Series X y la PlayStation 5.

Por último, recordar que se trata de una consola All Digital, por lo que no tiene integrado un lector de discos, lo que también le permite tener un diseño más ergonómico.

Imagen: Xbox

Potencia en presentación compacta

El punto fuerte y valor diferencial de la Xbox Series S radica en ser una consola de gran potencia en una presentación compacta. Puede ofrecer juegos 4K mejorados, resolución nativa de 1440p o una imagen de 1080p. Su GPU no es tan potente como la de la Xbox Series X, pero tiene el suficiente poder como para mejorar los juegos a 4K (de manera similar a la Xbox One S) y aún ejecutar juegos a 120 fps a 1440p. También es capaz de realizar el trazado de rayos y carga los juegos más rápido que nunca gracias a la arquitectura Xbox Velocity de Microsoft.

Pero, ¿realmente necesitas un televisor 4K para aprovechar al máximo las virtudes y bondades de la consola? Si estás usando un televisor de 1080p, la Xbox Series S hace valer una tecnología que le permite crear imágenes de mejor apariencia, incluso en pantallas de menor capacidad. Esta herramienta llamada Supermuestreo tiene un proceso complejo, pero en su idea más básica es que el juego se renderiza a una resolución más alta y luego reduce la escala de la imagen para que coincida con la salida de tu televisor.

Imagen: Oro and the Wil of the Wisp / Xbox

La claridad de la imagen y el suavizado resultan evidentes,  por lo que los jugadores que no están usando una pantalla compatible con 4K o 1440p aún verán los beneficios de la calidad de imagen mejorada de Xbox Serie S, y una pequeña probada de lo que la novena generación de consolas ya es capaz de ofrecer en lo relacionado a la experiencia visual.

Si conectas la Xbox Series S a una pantalla con capacidades 4K, la consola utilizará un proceso llamado escalamiento, lo que convertirá una señal 4K no nativa a 4K. Y claro, hay una gran diferencia entre renderizar en 4K y hacerlo en 1440p y luego escalar a 4K, pero es lo suficiente para que la mejora visual en Series S sea evidente. Es entonces, que los cielos se ven más azules, los campos más verdes y las texturas se sienten aún más vividas. Si aún no has tenido la oportunidad de jugar en HDR y estabas acostumbrada a tu vieja Xbox One, te espera un regalo de agasajo.

Imagen: Fortnite / Epic Games

Vale la pena señalar que la Xbox Series S puede ejecutar algunos juegos en 4K nativo si un desarrollador elige habilitar esa opción, pero se hace juego por juego y no es algo que verás en todas las entregas disponibles para el sistema. Por otro lado, si tienes la suerte de tener una pantalla compatible con HDMI 2.1, puede habilitar 120 fps a 1440p sin tener que bajar a una resolución de 1080p.

Ahora, incluso sin invertir en un nuevo televisor, las bondades de la novena generación de consolas estarán al alcance de tu mano, como los beneficios que ofrece el nuevo SSD y la arquitectura Xbox Velocity de Microsoft. El resultado son tiempos de carga significativamente más rápidos en comparación con Xbox One X, y el SSD también habilita funciones como Quick Resume, a las que llegaremos en breve.

Imagen: Halo Infinite / 343 Industries

Respecto al rendimiento, el punto más bajo de la Xbox Series S es la escasa capacidad de almacenamiento que tiene la consola, sobre todo si tenemos en consideración que el tamaño de los juegos se ha expandido exponencialmente en los últimos años, haciendo que cualquier dispositivo menor a 1 TB de almacenamiento parezca insuficiente.

Xbox Series S cuenta con 512 GB  de almacenamiento, a los que debemos restar los 148 GB ocupados por el sistema operativo. Esto significa que solo tendrás 364 GB de almacenamiento utilizable para jugar desde el principio, por lo que en promedio solo podrás tener entre cinco o seis juegos instalados, dependiendo el tamaño de cada uno de ellos. Y sí, tener que estar instalando y desinstalando juegos nunca ha sido una experiencia grata, y es una de las pesadillas de los gamers en los últimos años.

Imagen: The Witcher 3: Wild Hunt / CD Projeky RED

La buena noticia en ese sentido es que no se trata de una memoria limitada y tienes la opción de expandirla, sin embargo, los discos duros oficiales de Microsoft y Segate de 1 TB lanzados para la Series S rondan los $2,000 pesos mexicanos, por lo que no se trata de una inversión ligera. Además, se pueden utilizar discos duros externos de otras marcas, pero lamentablemente la consola no te permitirá correr los juegos que no tengas instalados en el disco duro externo oficial o en la memoria interna de la consola. Este es sin duda, un factor a tener muy en cuenta al momento de elegir una Xbox Series X o una Series S, pues el precio tan accesible de esta última se puede disparar si lo que quieres es tener un mayor almacenamiento para tus juegos.

Pequeñas mejoras que se aprecian

Los controles Xbox Series X/S no son tan diferentes a los del Xbox One, sin embargo, posee pequeños y sutiles cambios ergonómicos que ahora los hacen más cómodos y accesibles al momento de usarlos. Sus dimensiones generales se han modificado ligeramente, reduciendo el tamaño del controlador en su conjunto. Esto se traduce en que más tamaños de manos pueden usar los controles cómodamente.

Imagen: Xbox

Otros cambios incluyen un acabado texturizado en los mangos y gatillos, que lo ayudan a obtener más agarre y estabilidad durante las tensas sesiones de juego, ideales para esas manos sudorosas. Sin embargo, el mayor cambio para el controlador está en el nuevo D-pad, convertirlo en un pad completo de 360 ​​grados que se siente muy bien en el pulgar. Cada dirección tiene respuesta táctil más que eficiente y realizar barridos de semicírculo es un verdadero placer, ideal para los más fanáticos y asiduos de los juegos de peleas.

Otro cambio menor es que los gatillos en la parte posterior del controlador se han acortado para que sean más cómodos para manos más pequeñas. Los disparadores todavía tienen retroalimentación háptica en forma de motores retumbantes, aunque no esperes nada destacado o innovador en ese sentido.

Imagen: Xbox

La otra adición notoria es el nuevo botón Compartir, que hace exactamente lo que esperas: captura y comparte momentos de tu juego para publicarlos en tu  perfil de Xbox o en las redes sociales. Un clic toma una instantánea, y si mantienes presionado el botón durante más tiempo captura un video de 15 segundos (puedes ajustar la duración en la configuración de Captura).

El resto es el control que ya conoces, con los mismos botones y funciones, por lo que su mayor problema parece ser el hecho de que todavía usa baterías AA, aunque nada que unas buenas pilas recargables no puedan solucionar.

Imagen: Xbox

La inmutable interfaz y la magia del Quick Resume

Si al igual que un servidor llevas años sin comprar una consola de Xbox y te preocupa que el proceso de configuración sea confuso o extenuante, quédate tranquilo pues no lo será. La interfaz de la Xbox Series S se mantiene inmutable y además a simplificado sus procesos gracias en gran parte a la nueva y mejorada aplicación de Xbox para Android e iOS.

La aplicación puedes descargarla de la App Store o Google Play Store e iniciar sesión con tu cuenta de Microsoft. Posteriormente enciende la consola y escribe el código que aparece en la pantalla del televisor dentro de la app. Esto te permitirá extraer todos tus datos sin que tengas que configurarlo todo de forma analógica, aunque aún tendrás que ingresar algunos detalles adicionales en la consola, como nombre y contraseña de Wi-Fi. Ahora, este proceso funciona si cuentas con un ecosistema en Xbox, pues si eres nuevo dentro de la marca verde, el proceso será largo y manual, aunque bastante intuitivo, por lo que seguramente no tendrás inconvenientes.

Imagen: Xbox

Cuando hayas terminado de configurar la Xbox Series S la interfaz te dará la bienvenida y todo te resultará muy familiar, sobre todo si vienes de una Xbox One, ya que el “nuevo” Panel de Control se mantiene intacto. Sin embargo, si vienes de otra consola deberás pasar por una pequeña curva de aprendizaje, sobre todo porque hay mucha información exhibida en esta pantalla de inicio, y puedes perderte dentro de la navegación si no estas acostumbrado. Ahora, las funciones básicas saltan a la vista, por lo que solo es cuestión de que pases unas cuantas horas explorando las diferentes opciones.

También vale decir, que la nueva interfaz de usuario todavía presenta algunos de los mismos problemas que hemos notado en el pasado con la interfaz de Xbox One: imágenes en la pantalla que tardan unos segundos en cargarse, aplicaciones que no encuentran un funcionamiento óptimo o errores al momento de intentar conectarte a la red de internet.

Imagen: Call of Duty: Vanguard / Activision

Ahora, más allá de la interfaz de usuario, podremos ver algunas funciones en las que la Xbox Series S realmente innova, aunque puedan parecer sutiles. En primer lugar está Smart Delivery, lo que significa que siempre obtendrás la mejor versión posible de un juego cuando lo descargues o si se actualiza en el futuro. Tus datos guardados también se transfieren sin problemas, incluso si saltas de tu antigua Xbox One a la nueva Xbox Series S. Es esencialmente una compatibilidad simultánea en ambos sentidos, lo cual es tranquilizador para el jugador, pues siempre tiene la certeza de estar jugando la mejor versión posible.

Otra de las grandes innovaciones es el Quick Resume, que nos permite saltar de un juego a otro sin tener que volver a cargarlos. Es una función útil que ahorra tiempo y solo es posible gracias al SSD de la consola. Las partidas quedan justo donde las dejaste, incluso si la plataforma está completamente apagada. Esto es una marcada diferencia en relación con sus antecesoras, pues las pantallas de carga también se disminuyen, lo que nos permite pasar más tiempo jugando. También provoca que la inmersión no se pierda, y que no te distraigas con otras cosas en los eternos tiempos de carga que solía manejar la Xbox One, sobre todo en juegos de última generación, donde podías pasar cerca de 5 minutos antes de comenzar a jugar.

Imagen: Battlefield 2042 / EA

Por último, tenemos que hablar de las capacidades multimedia de la consola. Como dispositivo de transmisión, la Xbox Series S ofrece la mayoría de los servicios principales, desde Netflix, Amazon Prime Video, Crunchyroll y Disney+ por mencionar solo algunas. Es importante que tengas en cuenta en cuenta que si bien la Xbox Series S solo emite a una resolución de 1440p cuando está jugando, la consola es capaz de mostrar aplicaciones de transmisión en 4K.

Retrcompatibilidad y Xbox Game Pass son las grandes apuestas

Si bien, las Xbox Series X/S tuvieron un inicio lento en lo referente a su catálogo de lanzamiento, en el cual básicamente solo se podrían encontrar optimizaciones de juegos de Xbox One, el panorama ha cambiado a un año de su lanzamiento. Juegos como The Medium, Psychonauts 2, Forza Horizon 5 y sobre todo, Halo Infinite, son juegos nueva generación que ya aprovechan al máximo las capacidades y arquitecturas de las máquinas de novena generación de Redmond, y en su mayoría se trata de grandes títulos y aventuras que nos harán pasar un muy buen rato.

Imagen: Microsoft Flight Simulator / Xbox

A esto debemos agregar la llegada de títulos en otrora exclusivos para PC, como es el caso de Microsft Flight Simulator, que nos permite disfrutar de este extraordinario simulador de vuelo en consolas por primera vez.

Por otro lado, si eres alguien a quien le encanta tener acceso a toda la biblioteca de juegos de Xbox del pasado y del presente, la Xbox Series S será atractiva porque admite cuatro generaciones de títulos de Xbox, que se remontan a la Xbox original. Ser capaz de saltar de los clásicos de Xbox 360 como Gears of War 3 y Red Dead Redemption a los éxitos del momento es reconfortante para los más veteranos de la marca.

Xbox Game Pass se mantiene como el servicio estrella de la marca verde. En él, encontrarás más de 100 juegos disponibles para descargar en Xbox Series S, con una combinación de nuevos títulos propios como Halo: Infinite, Gears 5 y Forza Horizon 5, y más juegos exclusivos de Xbox desde el día uno de lanzamiento. Además de encontrar una nutrida variedad de grandes joyas de la Xbox 360.

Imagen: Forza Horizon 5 / Playground

También tenemos que considerar que gracias a la alianza de Xbox con grandes estudios de desarrollo como Bethesda y EA, Game Pass también ofrece los títulos de grandes franquicias como DOOM, The Elder Scrolls, Battlefield o las entregas deportivas de Electronic Arts, por mencionar solo algunas. Una consola sin buenos videojuegos es una máquina vacía, y en ese sentido, Xbox Game Pass es un auténtico agasajo con una oferta apabullante de juegos que te garantizan horas de diversión sin importar tus gustos como gamer, y que en muchos casos, también te asegura tener juegos de lanzamiento desde el primer día sin tener que desembolsar las grandes cantidades de dinero que se necesitan para adquirir títulos de estreno.

Para motivos de este reseña, disfrutamos de una enorme cantidad de juegos como Ori and the Will of the Wisps, Far Cry 6, Assasin’s Creed: Valhalla, Psychonauts 2, Halo: Infinite, The Witcher 3, Call of Duty: Vanguard, Forza Horizon 5 y Microsft Flight Simulator. En cada uno de ellos la experiencia ha sido más que gratificante, tanto visualmente como en jugabilidad, siendo más que palpable el salto generacional, al menos en mi caso, que llevaba ya 8 años con mi Xbox One tal y como mencionaba al principio de esta reseña. En términos generales, he disfrutado mucho de mi tiempo de juego en Xbox Series S.

La Xbox Serie S es una consola de novena generación con un enfoque propio que la distingue de su hermana mayor y la PS5. Su diseño ofrece algunos elementos que nosnha en sentir el salto generacional, brindando altas velocidades de cuadro por segundo, trazado de rayos y tiempos de carga rápidos que nos permiten pasar más tiempo disfrutando de lo que realmente importa: los juegos. Todo esto a un precio considerablemente más bajo, aunque inevitablemente, esto signifique comprometer algunos otros aspectos, pues la Xbox Series S tiene mucho menos almacenamiento que la Series X, y se dirige principalmente a una resolución de 1440p para juegos. Aunque eso sí, a poco más de un año de su lanzamiento, la Xbox Series S aún se mantiene, y con diferencia, como la opción más viable para dar el salto a la novena generación.

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