Reseña: Little Nightmares II, la fascinante pesadilla infantil para Xbox One, PS4, Switch y PC

Un juego que hace que nos enfrentamos a nuestros miedos infantiles y pesadillas más profundas.
Ayax Bellido
Tus pesadillas se hacen realidad | Imagen: Bandai Namco

Para comenzar, soy una de esas personas poco resistentes al género de terror. Siempre voy tembloroso y acongojado ante esas obras que de antemano están conceptualizadas para sacarle sustos a las personas, y que de paso, los enfrente a miedos que hayan quedado irresueltos en el camino.

Por ello, puedo decir que Little Nightmares II, juego desarrollado por Bandai Namco y disponible para Xbox One, PlayStation 4, Nintendo Switch y PC, es un título que sufrí de principio a fin, pero que de forma paradójica disfrute enormemente debido a una narrativa que te mantiene cautivo, sobre todo, a los sentimientos de horror que va experimentado el usuario y los cuales se van tejiendo a través de una jugabilidad muy bien implementada.

Y es que Little Nightmares II es a mi parecer, una obra que ha entendido a la perfección que los sobresaltos, la sangre y la violencia desmedida no son necesarios para crear escenarios y narrativas que causen escalofríos. Basta con atmósferas inquietantes y una sensación constante de vulnerabilidad para experimentar el pavor de estar viviendo en una pesadilla.

Pesadillas infantiles

Antes de continuar, cabe aclarar que un servidor no ha tenido la posibilidad de jugar la primera entrega de esta saga. Little Nightmares II ha sido mi primer acercamiento a la franquicia, y sin duda, se ha convertido en uno de los videojuegos que más tenso me ha puesto en los últimos años. Aquí, jugaremos como un niño pequeño llamado Mono, quien intentará abrirse paso a través de un enorme y oscuro mundo lleno de monstruos representados por adultos.

Imagen: Bandai Namco

En ese sentido, Little Nightmares II opta por el recurso de la pesadilla infantil para hacernos sentir miedo: los personajes de los que debemos huir son una aterradora maestra de escuela, un despiadado médico, o un extraño hombre de largos brazos y figura desgarbada que sale del televisor con toda la intención de acabar con nosotros.

Cada uno de ellos bien podría ser un protagonista extraído de los sueños más profundos y oscuros de nuestra niñez y, por supuesto, se encuentran contextualizados en escenarios inmensos que  hacen que crezca la sensación de terror, como una academia vieja y abandonada donde los alumnos no serán tus amigos, o un consultorio médico lleno de espantosos pacientes que dan pavor. Lo único que desearás es escapar lo antes posible del lugar.

Imagen: Bandai Namco

La pesadilla se hace todavía más profunda cuando el sentirte indefenso te acompaña por cada uno de los rincones, pues para poder eludir a nuestros adversarios y a los espantosos jefes finales solo tendremos un par de mecánicas básicas a nuestro alcance: correr y ocultarnos. Se trata de una pesadilla pueril con espacios y perspectivas agobiantes, y con criaturas repulsivas a las que tal vez todos hemos temido en algún momento de nuestras vidas. Es decir, ¿quién no tuvo pesadillas con su maestra de la escuela o con el doctor que ataviado de extraños aparatos se disponía a revisarte? La imaginación y el inconsciente en ocasiones siguen caminos muy misteriosos.

Corre y no mires atrás

Little Nightmares II es un plataformas en 2.5D, por lo que como resulta habitual en los títulos del género, las mecánicas de juego estarán basadas en la exploración y la resolución de puzzles. En ese sentido, a simple vista todos los niveles del juego parecen muy similares, y como tal sí se juegan bajo la misma dinámica, sin embargo, los desarrolladores se las han ingeniado lo suficiente para imprimirle algunos elementos que le brindan al jugador ciertas variaciones.

Imagen: Bandai Namco

En esencia se trata de un juego de persecución, pero sería injusto y simplista solo reducirlo a esto pues significaría ignorar aspectos que retan el ingenio de los jugadores como los distintos rompecabezas que se nos irán presentando, y en los cuales tendremos que hacer gala de nuestra intuición y deducción para lograr avanzar sin caer a la inmensa oscuridad a través de escaleras, vigas o ductos de ventilación. En ese sentido, Little Nightmares II busca exprimir hasta la última gota de creatividad en cada uno de sus escenarios, logrando resultados más que aceptables en la mayoría de ellos si tenemos en cuenta el propósito básico del juego.

Si bien las dinámicas principales son correr y saltar a través de las diferentes plataformas hasta superar el nivel, también existe una mecánica de agarre que utilizaremos de forma constante a lo largo del juego. Este elemento podemos ejecutarlo de forma individual o con ayuda de Six, compañera y protagonista del primer videojuego, quien nos dará una mano al momento de pasar determinadas pruebas, completar ciertos acertijos o darnos algunas pistas del nivel cuando estamos atascados. Además, debemos agregar que proteger a Six es básicamente el argumento que impulsa gran parte de la narrativa del juego.

Durante una faceta del juego, también se incluirá una pequeña linterna en el personaje, la cual funciona para mantener alejado a ciertos entes oscuros que buscan atacarte. La luz hará que estos seres se detengan, en una dinámica que me hizo recordar a Alan Wake. También los televisores encendidos serán parte de la mecánica del juego en algunos niveles, pues te permitirán transportarte de un punto a otro, y deberás encontrar la forma más ingeniosa de utilizarlos para avanzar.

Imagen: Bandai Namco

Por otro lado, la estética juega un papel clave al momento de potenciar el escalofrío y terror que es inherente al título, creando una sensación de angustia y duda en cada paso que das. Prácticamente todos los escenarios se distinguen por un tono azul grisáceo con muy poca iluminación, lo que hace que los juegos de sombras sean una constante durante cada uno de los recorridos que debemos hacer.

En ese aspecto, también podemos decir que el diseño de arte es lo suficientemente aterrador con cada uno de los personajes que vemos en pantalla, y que particularmente los jefes finales han sido conceptualizados de forma prolija y aterradora, por lo tanto, por ningún momento pasará por tu cabeza enfrentarlos, solo querrás correr y no mirar atrás hasta encontrar una salida.

Imagen: Bandai Namco

En el mundo de las pesadillas

Little Nightmares II es un juego que aprovecha los espacios abiertos, y habrá ocasiones en las que podremos explorar el fondo del escenario en busca de un objeto de colección (como los distintos sombreros que puede utilizar el protagonista) o algún easter egg que se mantenga oculto entre las sombras. Éstos últimos no son muchos, pero al menos son los suficientes para agregar un extra de interés dentro del juego.

Por supuesto, se trata de una exploración delimitada por la cámara y por los muros del propio escenario, pues en algún punto chocaras con una pared invisible o encontrarás un hueco sin fondo. Sin embargo, esta pequeña libertad y concesión en la exploración, hace que los niveles de Little Nightmares II se sientan más como lugares reales y no como simple líneas de paso; y por ende, el universo del videojuego se siente más vivo e inmersivo.

Imagen: Bandai Namco

Los puzzles también aprovechan al máximo el espacio, pero en sentido contrario. Es decir, si la exploración hace que los escenarios parezcan más grandes, los acertijos a menudo deberás resolverlos en espacios pequeños, lo que hace que sea mucho más sencillo buscar en cada uno de los rincones para encontrar esa llave oculta o palanca secreta que necesitamos. El resultado, es que los niveles y rompecabezas no se vuelvan frustrantes, porque sabes que la solución se mantiene oculta cerca de ti, y que solo hace falta un poco de paciencia e intuición para encontrarla.

Donde sí habrá frustración, sin importar que sean espacios grandes o pequeños, es en el sistema de combate implementado para el juego. Si alguna vez tienes que luchar para salir de una situación complicada, prepárate para sentir desesperación a grandes niveles, pues todas las armas que podrás encontrar son demasiado grandes para ti. Esto da como resultado un ataque lento y totalmente predecible, pues tu pequeño protagonista debe arrastrar con complicaciones el objeto y levantarlo a duras penas para después intentar impactar a un enemigo.

Imagen: Bandai Namco

Este sistema de combate es en verdad muy frustrante, pero no me atrevo a encasillarlo como un elemento completamente negativo, pues entiendo que se trata de un aspecto que tiene como objetivo impulsar la sensación de zozobra que se intenta transmitir dentro del juego. Además, por fortuna son escazas las situaciones en que deberás combatir de forma directa, además, siempre puedes encontrar una forma ingeniosa de hacerlo.

Donde  si creo que queda a deber un poco es en el diseño de audio, pues es un apartado que tenía las atenuantes para destacar más y acompañar de mejor forma la atmósfera y narrativa espesa del juego. Están presentes las típicas melodías de suspenso y el sonido de una caja musical retumbando en la solitaria nada, pero no como para hacerte erizar la piel. Por último, decir que Little Nightmares II es un juego corto que simplifica cada una de sus dinámicas para hacerlo sentir fluido pese a la tensión inherente que existe en cada uno de los niveles, y en el cual bastarán entre 8 y 10 horas para terminarlo.

Imagen: Bandai Namco

Podemos decir que Little Nightmares II es un juego simple que hace bien la mayoría de las cosas: tiene un brillante diseño de personajes, crea una atmósfera inquietante y los puzzles son muy entretenidos. Quizá flaquea en elementos como el sistema de combates, la monotonía que puede llegar a sentirse en algunos de sus niveles y el apartado sonoro que podía dar más, sin embargo, hablamos de un juego de terror muy bien ejecutado que nos lleva a las sombras para enfrentar nuestros miedos.

No es un videojuego de terror que busca hacerte gritar o saltar de tu asiento, tal vez durante muchos lapsos ni siquiera tiene el objetivo de asustarte. Little Nightmares II solo intenta tomar la idea de un mal sueño para mezclarlo con una idea clara e irrefutable: a nadie le gusta ser perseguido por algo más grande, a nadie le gusta sentirse indefenso ante la inmensidad de nuestras más profundas pesadillas.

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