Reseña – Life is Strange: True Colors, un mar de emociones que te pondrá en aprietos

Life is Strange está de vuelta con una aventura que vale la pena cada minuto.
Bruno Salazar
Life is Strange está listo para sorprenderte con esta nueva aventura | Imagen: Square Enix

Life is Strange: True Colors es la nueva entrega en la popular franquicia de Square Enix, desarrollado por Deck Nine y publicado este 9 de septiembre para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series y PC. Tuvimos la oportunidad de adentrarnos en el título, por lo que aquí te presentaremos nuestra reseña de esta nueva aventura con un toque de misterio, drama y hasta habilidades sobrenaturales.

En cuanto solté el control sentí que tenía que hablar sobre este juego. Bueno, en realidad la inquietud me surgió mucho antes de llegar a los créditos, pero intuí que había algo especial sobre él como sobre el primer Life is Strange, algo que no es tan fácil capturar en palabras. Aún así haré un intento por “evaluar” y analizar algunos de los aspectos que me parecieron más relevantes del título.

Bienvenida a casa

Imagen: Square Enix

El juego se abre con una entrevista en la que Alex Chen, nuestra protagonista, platica con una psicóloga sobre su partida del orfanatorio donde hasta entonces (imaginamos) había vivido. Alex no ha tenido una vida fácil, nos decimos a notros mismos mientras ella se muestra entusiasmada por reencontrarse con Gabe, su hermano mayor. Cosas mejores deben de venir.

Gabe te espera en el pequeño y colorido pueblo de Haven Springs en Colorado. A simple vista la diminuta localidad (puedes recorrer toda la villa en tres minutos) es un compacto paraíso de la cultura indie, pero viéndola de lejos es una región minera controlada por la multinacional Typhon. La gente que recorre sus calles parece bastante feliz, unos contentos con la comunidad y el trabajo, otros deseosos de salir de ahí para conocer el mundo, en general nos encontraremos con un hervidero de esperanzas y personas.

Imagen: Square Enix

Y claro, no podían faltar los superpoderes tratándose de un Life is Strange. Alex tiene una curiosa habilidad que le permite leer las emociones de las otras personas, y cuando la “sincronización” con esos sentimientos es lo suficientemente intensa también logra sentir lo que los demás y meterte en sus cabezas.

La diminuta Haven te recibe con los brazos abiertos, te otorga la promesa de unirte una familia y darte el hogar que nunca tuviste. El sueño se derrumba cuando un presunto accidente le arrebata la vida a quien más te importaba, dejándote en la soledad nuevamente. Al inicio parecía que nos meteríamos en una historia sobre encontrar un nuevo hogar, sobre un nuevo comienzo. Sin embargo todo cambia de rumbo inesperadamente y también nos veremos arrastrados por un torbellino de emociones y una investigación para descubrir la verdad tras la muerte de esa persona.

Ese cambio de tono de una historia íntima a una suerte de aventura detectivesca (al estilo de Twin Mirror pero mucho mejor que éste) me cayó como una agradable sorpresa, y a partir de ese punto la historia no dejó de sorprenderme con sus pequeños giros y matices.

Contra viento y marea

Imagen: Square Enix

Si tuviera que reducir Life is Strange: True Colors a una sola oración, diría algo como: “¿Sacrificarías todo por llegar a la verdad o preferirías seguir tranquilamente con tu vida?” Me limito a hablar en términos muy vagos para no dar spoilers, pues creo que es mejor que experimentes la historia por ti mismo. Aún así considero que en el centro de la narrativa hay un conflicto de lo más interesantes que te obliga a comprometerte con los personajes de una manera íntima, y a veces dolorosa.

O no. Al permitir que cada quien impregne el mundo del juego con sus propias decisiones podría verse llevado por otro rumbo. La historia no cambia radicalmente dependiendo de nuestras decisiones, pero le da la oportunidad al jugador de enfrentarse a un problema y resolverlo de la manera que mejor le parezca. No creo que haya respuestas incorrecta.

Lo que sí cambia es la manera en que el título nos hace reflejarnos en Alex y permitir que eso que creemos influya en la gente de Haven. Tener ese pequeño momento de libre albedrío encapsulado en diferentes parte de la campaña lo vuelve una experiencia única y estimulante.

El poder de elegir

Imagen: Square Enix

Life is Strange: True Colors tiene las decisiones más difíciles que he tomado en un videojuego -y probablemente las decisiones más difíciles que he tomado en lo que va de mi año. ¿La razón? Lo que sucede es que te plantean un verdadero dilema que no puedes sortear en dos o tres minutos. De hecho hubo más de una ocasión en la que tuve que alejarme de la consola y meditar lo qué haría a continuación.

Porque a pesar de estar disfrazado como una aventura hipster (lo que sea que eso signifique) logra mantenerse relevante y abordar temas delicados sin que se sienta que “le quedan grandes”. Y no digo lo primero en tono despectivo, es solo que la estética establecida en el primer título se sigue filtrando gota por gota en esta nueva iteración, aunque he decir que no se trata de un mero recurso para evocar la genialidad del primer juego.

Pero regresando al tema de las decisiones, no subestimes la capacidad que tiene el juego para desnudar tus creencias y enfrentarte a ti mismo. Quizá ahí reside el poder de este elemento de la narrativa: cada que tomas una decisión no solo estás determinando el rumbo de la historia (o al menos tienes la ilusión de hacerlo), también te estás comprometiendo con un imperativo ético, estás expresando lo que tú crees del mundo y de tu vida.

Un juego de espejos

Imagen: Square Enix

Life is Strange: True Colors es en realidad muchos juegos en uno. Lo cual solo es una manera de decir que integra una variedad de mini juegos en su campaña. Sin embargo me gustaría sugerir que la manera en que lo hace lo vuelve sumamente especial y distintivo.

Es una celebración del videojuego a un nivel narrativo y puramente lúdico. A diferencia de Shemue 3 (donde las distracciones y coleccionables tienden a sentirse secundarios y despersonalizados) True Colors es increíble a la hora de llenar de vida cada rincón de su compacto y detallado mundo, especialmente mediante sus numerosos mini juegos.

Imagen: Square Enix

Por ejemplo tenemos a Mine Hunt, un pequeño título arcade que encuentras en la habitación de Alex, y que es una especie de mezcla entre Donkey Kong y Dig-Dug. La primera vez que lo jugué no pasé de los primeros tres niveles, y mi puntuación estaba muy lejos de llegar a las más altas del contador. Vi unos nombres en la pantalla que en ese entonces no significaban nada para mí y luego seguí con la historia principal.

Un rato después volví a la habitación de Alex, cuando ya había conocido a Gabe, sus amigos más cercanos, y de pura suerte había memorizado ya sus nombres. ¡Y sorpresa! Resulta que la puntuación más alta en Mine Hunt era la de Gabe, mientras que Steph jamás logró pasar del segundo pese a varios y cansados intentos. Quizá lo que más me sorprendió es que el gabinete de arcade del bar también tiene una tabla de puntuaciones, pero no todos los nombres me resultaron tan familiares como los de aquellos que jugaban en el cuarto de Alex.

Imagen: Square Enix

Supongo que es un detalle irrelevante para muchos, pero habla del empeño que hay en el juego por hacerte “sentir en casa”. Y si apenas tuve oportunidad de notar este, no me imagino cuántos pequeños detalles parecidos brillan en todos los rincones de Haven.

Otra escena memorable con la temática de ser un “juego dentro del juego” ocurre cuando todo el pueblo se une para armar un juego de rol en vivo con todo y dragones, troles, héroes y hasta un bardo. Incluso hay un mini juego por turnos inspirado en los JRPGs de antaño, una gran adición que volvió este segmento uno de mis favoritos. Y no es por spoilear, pero deberías prestar atención a la historia que se oculta en este mini juego, quizá te diga algo sobre tu futuro y el de Alex.

Life is Strange: True Colors no solo es uno de los juegos mejor narrados del año, también es una experiencia que te enfrentará a ti mismo para decidir quién eres y lo que estás dispuesto a hacer para llegar a la verdad. Una aventura que te mantendrá atento de principio a fin, y una que vale la pena cada minuto.

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