Reseña: Halo Infinite, bienvenido de vuelta Jefe Maestro

Halo Infinite no será el juego más memorable de la franquicia, pero sin duda es un regreso más que digno para una saga que busca reinventarse a sí misma.
Ayax Bellido
El Jefe Maestro vuelve a la acción | Imagen: 343 Industries

Tras dos años de retrasos, polémicas y todo tipo de de rumores y comentarios alrededor del título, Halo Infinite finalmente se estrenó a finales del 2021 con la promesa de volverse el juego insignia de las consolas de novena generación de Xbox, y con la encomienda de traer de regreso al Jefe Maestro en el marco del 20 aniversario de la popular saga.

Y es que desde que fue anunciado, la nueva entrega de Halo despertó toda clase de expectativas y cuestionamientos entre una de las comunidades más exigentes y participativas de la industria. Las preguntas iban dirigidas en todos los sentidos: ¿Cuál será la narrativa y enfoque que se seguirá en la serie Halo?, ¿Puede la franquicia tras 20 años ser empujada a nuevos límites u optará por una fórmula tradicional?, ¿Sigue siendo el Jefe Maestro un héroe relevante para las nuevas generaciones?

343 Industries finalmente ha dado una respuesta a todas estas inquietudes de los jugadores con una entrega que apuesta por una jugabilidad que ofrece un nivel de libertad sin precedentes dentro de la saga, y con una narrativa que intenta ser conmovedora y relevante para el soldado conocido como Spartan 117.

La leyenda sigue viva

La narrativa de Halo Infinite es directa, concisa y no se anda con ningún tipo de rodeo, por lo que desde un principio todo será claro, tanto para los más avezados de la saga Halo como para aquellos que estén dando sus primeros pasos dentro de la misma. Todo comienza con el Jefe Maestro en serios aprietos: el UNSC está en problemas y un nuevo ejército alienígena conocido como Banished (presentado inicialmente en Halo Wars 2 ) está listo para terminar el trabajo al hacerse cargo del Zeta Halo, el más grande de su tipo.

Tras un breve encuentro con los Desterrados, el Jefe queda flotando en el espacio, donde es rescatado por Echo 216, un piloto de confianza de la UNSC que intenta por todos los medios regresar a casa con su familia, y que será el encargado de salvar a la leyenda. Lo que sigue es sencillo; pues el Jefe Maestro debe dirigirse al Zeta Halo para detener la invasión de los Desterrados y descubrir la ubicación de un arma capaz de modificar el rumbo de la guerra: Cortana. Sin embargo, en su trayecto encontrará a una nueva compañera de Inteligencia Artificial que con su carisma y personalidad intrínseca brinda una visión interesante de la psique y las motivaciones generales del Jefe.

Imagen: 343 Industries

Recordemos que uno de los objetivos de Halo Infinite es el de introducir a nuevos fanáticos al redil, al tiempo que pone conclusión a los cabos que quedaron sueltos en Halo 5, por lo que 343 Industries ha apostado por una narración clara y concisa que se aleja de cualquier tipo de artilugio o galimatías que pueda generar confusión en el jugador. El resultado es que no tendrás ningún inconveniente para entender qué es lo que está pasando durante el desarrollo de la historia.

Ahora, el viaje del Jefe Maestro en Halo Infinite es totalmente lineal, sin embargo, en esta ocasión debemos tener en cuenta que como jugadores tendremos a disposición un mundo abierto sin precedentes dentro de la saga, en el cual hay mucho por ver y sobre todo, hacer. Esto permite ampliar un poco el contexto en el que se desenvuelve la nueva aventura de John 117.

Imagen: 343 Industries

Por otro lado, vale decir que Halo Infinite nos presenta una versión más matizada de Master Chief, dotando al personaje de pequeñas vacilaciones, diálogos, pensamientos y momentos decisivos que resaltan la verdadera lucha del personaje, quien se encuentra librando un conflicto interno en el que debe aceptar la dualidad de su propio heroísmo. No es para que los viejos jugadores de Halo se asusten, este en esencia sigue siendo el Jefe Maestro que conocen y aman desde hace 20 años; pero Halo Infinite definitivamente prueba que es posible enseñarle trucos nuevos a un perro viejo.

También vale decir que la narrativa de Halo Infinite no transmite la sensación de grandeza que las tres primeras entregas de la franquicia lograron a principios del nuevo milenio, pero si cuenta con una historia lo suficientemente enfocada para entender qué está pasando en todo momento, y tener en términos generales, una experiencia satisfactoria en ese sentido.

Imagen: 343 Industries

Epopeya de un hombre

En términos de jugabilidad, Halo Infinite hace una apuesta segura e implementa mecánicas más que reconocibles en la saga, aunque con algunas adiciones que si bien parecen sutiles en un principio, que a la larga marcan una diferencia.

Se trata de un shooter en primera persona que se siente contundente y receptivo, y una vez más, el Jefe Maestro es capaz de salir avante ante cualquier adversidad como un llanero solitario gracias a su precisión, saltos anti gravedad y a un par de nuevos aditamentos que lo hacen un soldado más completo en el campo de batalla. Tendrás a disposición una gran variedad de armas que ya son habituales para los más experimentados de la saga, así como algunas nuevas inclusiones provenientes del Banished.

Sin embargo, lo que más llama la atención respecto a la jugabilidad es la incorporación, tanto en modo individual como multijugador, de un gancho de agarre. Esta herramienta no se sentiría tan útil si la serie no hubiera tomado la decisión de saltar a un escenario de mundo abierto, pero ahora resulta un elemento esencial, agregando valor en términos de juego y exploración, pues te ayuda a moverte con mayor eficacia a través del mapa del Zeta Halo y también, resulta ideal para salir del campo de batalla con gran velocidad en los momentos de apremio para Master Chief.

Imagen: 343 Industries

El mundo abierto en sí se desarrolla cuando aterrizas en el Zeta Halo. Los entornos son exuberantes, densos y llenos de texturas, por lo que tendremos la oportunidad de atravesar paisajes galácticos en los que podremos completar misiones secundarias más pequeñas en el orden que elijas, la mayoría de las cuales se lleva a cabo dentro de las bases de operaciones avanzadas. Estas bases actúan como campamentos controlados por el enemigo en los que los jugadores deben ingresar, despejar y recuperar.

Realmente estas misiones más pequeñas se sienten como algo completamente insustancial para el desarrollo del juego, y no tienen ningún tipo de impacto en la misión y encomienda principal que lleva a cabo nuestro protagonista. Lo cierto, es que da la sensación de fueron puestas para aprovechar las bondades del mundo abierto, pero su implementación en términos de impacto y sistema de progreso deja mucho que desear, pues ni siquiera son capaces de otorgar recompensas que valgan la pena.

Imagen: 343 Industries

Y es que la mayoría de las misiones principales de Halo Infinite tienden a alejar al jugador del mundo abierto y estas actividades secundarias, colocando al Jefe Maestro en el interior de un Observatorio, una mina o una especie de Torre de Control, todos ellos con caminos lineales a seguir. Y si bien, esto hace que el mundo abierto se sienta un poco desperdiciado, no es necesariamente algo malo, ya que gracias a esto la narrativa logra mantener un ritmo enfocado en todo momento, tal y como mencionamos en párrafos anteriores. Las batallas contra jefes finales también hacen un buen trabajo y en términos generales se trata de confrontaciones épicas, dado que cada uno de estos enemigos se comporta de manera diferente y presenta desafíos únicos en los cuales deberás hacer gala de todas las habilidades que hemos adquirido como Spartan.

Por último, también contaremos con algunos de los vehículos más icónicos de la saga Halo para movernos a través del amplio mapa, con un sistema de conducción al cual le sigue faltando prolijidad y que seguramente te llevará a volcarte en más de una ocasión.

Imagen: 343 Industries

Halo de novena generación

Halo Infinite se concibió con la encomienda de aprovechar al máximo las bondades y arquitectura de las consolas de novena generación de Microsoft, y en ese sentido no se ha quedado atrás, aunque sin alcanzar el estándar de calidad y excelencia que por ejemplo Forza Horizon 5 tiene en su apartado visual.

En términos generales Halo Infinite corre de forma suave y constante, sin bugs que nos hagan saltar de nuestro asiento o fallas que resulten evidentes hasta para los ojos más entrenados, aunque vale decir que hay algunas texturas a las que les vendría bien un poco más de prolijidad y pulido. En ese sentido, me quedó la sensación de que la espera ha valido la pena, pues visualmente han entregado un juego muy completo pese a sus pequeños asegunes.

Por otro lado, a los entornos les vendría bien un poco más de variedad en términos de clima y elementos ornamentales, lo que a su vez permitiría  impulsar la estética visual en nuevas direcciones, pues en muchas ocasiones los paisajes del Zeta Halo se sienten monótonos y en extremo repetitivos. No hay diferencias palpables entre las distintas áreas que conforman el territorio de Halo Infinite, y esto evidentemente también se siente como una oportunidad desaprovechada.

Imagen: 343 Industries

Por último y antes de ponerle punto final a nuestra reseña, no podíamos quedar sin hablarnos del modo multijugador en línea, en uno de los apartados que ha hecho grande a la saga a lo largo de estas dos décadas. Esta modalidad llegó un mes antes que el lanzamiento oficial del videojuego y nos ha hecho recordar lo satisfactorio que puede ser el competitivo de Halo. Las partidas son auténticos pozos de diversión en los que los gamers pasan horas probando sus habilidades con el control, con servidores funcionan de manera eficiente y  modos de juego clásicos que dibujaran una sonrisa entre los más nostálgicos de la saga.

Además, la comunidad de jugadores una vez más se muestra entusiasta, por lo que la mesa está puesta para que durante los próximos años Halo Infinite mantenga su vigor y relevancia como uno de los multijugador más destacados de la industria.

Imagen: 343 Industries

Halo Infinite no será el juego más memorable de la franquicia, pero sin duda es un regreso más que digno para una saga que busca reinventarse a sí misma mientras conserva todos los elementos positivos que la hicieron tan buena en primer lugar. El modo de juego es funcional y satisfactorio, y el cambio a un escenario de mundo abierto ha sido una propuesta interesante que todavía necesita ser mejor implementada, pero que esperemos sea una parte esencial en el futuro de la marca Halo a partir de ahora. A esto debemos agregar que 343 Industries ha logrado presentar una historia enfocada y de ritmo constante que explora las imperfecciones de un soldado que parece invencible, en una batalla que oscila entre la redención personal y el frenetismo de la acción para derrotar a los temibles Desertores.

***

En PASSWORD revelamos todos los secretos que envuelven la vida de los gamers otakus más exigentes. No te lo pierdas en nuestro canal de YouTube.

ANUNCIO
ANUNCIO