Reseña: Final Fantasy VII Remake, más que un simple reencuentro con la nostalgia

Los tiempos pasados siempre fueron mejores, pero se ven mejor en la actualidad.
César
Una nueva leyenda comienza | Foto: Square Enix

Cuando juego Super Smash con mi hermano él suele elegir a Link y yo a Cloud y durante la partida hacemos chistes sobre Nintendo 64 y PlayStation. La relevancia cultural de Final Fantasy VII en los videojuegos ha sido ampliamente justificada durante sus más de 20 años de historia en la industria. Regresar a Midgar es más que un simple reencuentro con la nostalgia.

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Desde aquella legendaria presentación del PS3 en el E3 de 2005 la idea de regresar a Final Fantasy VII se volvió uno de los sueños colectivos más grandes de los gamers. No importaba que pudieras regresar a Midgar cuantas veces quisieras en un PSX, PSP o con alguna versión remasterizada… Square Enix ya había traumado nuestros cerebros con aquella demo técnica.

Tuvieron que pasar 10 años para que los japoneses confirmaran el desarrollo del remake y cinco años más para poder tener el juego en nuestras manos… sin contar las horas que tardaste en descargar los más de 80GB que pesa el juego. En fin. Justo en medio de nuestro pequeño fin del mundo, Final Fantasy VII Remake hizo su brillante aparición para recordarnos que los videojuegos son menos serios de lo que recuerdas.

Ex Soldado, por favor

Una vez más nos encontramos ante la misión de acabar con los reactores de Mako que succionan la sangre del planeta y que están acabando con la vida como los conocemos. En primera instancia tomamos el papel de Cloud Strife, ex soldado que se ha convertido en un poderoso y letal mercenario. Nuestro trabajo más reciente nos coloca ante los revolucionarios de Avalancha (lo jugué en español), un grupo de bioterroristas que quiere detener los planes de Shinra.

El drama japones en su máxima expresión | Foto: Square Enix

Lo que en 1997 era solo una parte de la historia en 2020 se convierte en mucho más que un juego completo. En caso de que no lo sepas, el Final Fantasy VII Remake que tienes en tu consola o que puedes comprar en cualquier tienda (con servicio a domicilio) solo es la primera parte de todo el juego que jugaste en tu PlayStation. Básicamente pasarás más de 40 horas en todo lo que se refiere a Midgar nada más. ¿Y todo lo demás? Bueno, hasta ahora no hay fecha para su llegada.

Este punto podría ser inquietante para algunos, pero no hay mucho de qué preocuparse, pues el trabajo de esta primera entrega es lo suficientemente sólido como para no dejar de maravillarte. Si lo ves con buenos ojos, esto apenas es el comienzo. Regresando con Claudo (Cloud, pero ya se me pegó el acento Aerith), la historia nos lleva más allá de su misión con Avalanche hasta sus aventuras con Tifa y su cursi relación con Aerith. Todo presentado con una producción -casi- impecable y un manto de inocencia que nos hace viajar en el tiempo.

A diferencia de otros remakes recientes como Resident Evil e incluso Crash Bandicoot, Square Enix no cambió la presentación de su historia o personajes. Para Square no hubo necesidad de modificar la personalidad de Cloud o de eliminar escenas que pueden parecer absurdas y bobas, sino todo lo contrario. FFVII Remake es jocoso, cursi, inocente y abrumadoramente encantador. Las partes dramáticas funcionan perfecto para los estándares actuales, lo momentos cursis caen en lo ridículo y algunos diálogos nos hacen sentir un poco de vergüenza.

Waifu de waifus | Foto: Square Enix

Pero todo es en un muy buen plan. Y es que es que aunque podría ser complicado de explicar, la realidad es que el juego es prácticamente una calca del original, con gráficos de alta definición y un increíble diseño sonoro, pero con la inocencia de un guion que se permite saltar de una misión que busca salvar el planeta a un romance platónico en donde la pareja tiene que luchar con una casa poseída. Ridículamente encantador, si me lo preguntan. Pero si buscas tu dosis de seriedad, ponle atención a los objetivos de Barret y descubre cómo la humanidad no aprendió nada de FFVII.

No sé si por nostalgia o por amor a la obra original, pero el valor de Square Enix para no modifica la historia es de admirarse. Y es que, por ejemplo, Resident Evil 3 se siente como una actualización necesaria para acomodar piezas clave de una línea de tiempo que se fue chueca desde hace años, mientras que FFVII Remake es un homenaje a aquellos días que pasamos frente a nuestro Play.

El punto medio entre la nostalgia y lo que puede ofrecer esta historia está en la personalidad de los protagonistas. Esto no quiere decir que hayan cambiado mucho, pues la esencia se mantiene casi intacta. Sin embargo, ya no es necesario que imagines cómo son los encuentros entre cada personaje, sus voces, reacciones o intenciones, todo está bellamente recreado en cinemáticas que nos confirman que lo que nosotros sentimos con aquellos polígonos en 1997 no estaba tan lejos de la realidad.

Mi héroe x2 | Foto: Square Enix

Eso sí, el juego no está exento de polémica y ese ha sido el punto clave de la conversación en los últimos días, aunque con menos impacto mediático del que muchos podríamos haber pensado. Entrar de lleno a este punto es más que un spoiler, por lo que mejor te invitamos a reflexionar sobre tu reencuentro con Cloud, Tifa, Aerith y Barret y si este movimiento por parte de Square Enix de verdad afecta tu experiencia previa.

Más allá del momento po-lé-mi-co, Final Fantasy VII Remake intenta sumergirnos en su mundo semi abierto a través de una exploración tipo metroidvania y una serie de misiones secundarias que sirven como descanso entre las misiones más importantes del juego. Lo malo es que ninguna de estas misiones tiene algún tipo de encanto que te haga desear acabarlas todas y en la mayoría de los casos tienes que ir de punto A a punto B para entregar algo o matar un algo.

… | Foto: Square Enix

Entre muchas cosas las misiones secundarias nos dejan encontrar elementos clave como las materias que en batalla son de mucha ayuda y en algunos casos cambian detalles en puntos claves de la historia; detalles estéticos. Pero después de unas cuantas misiones decidí saltarme esa aburrición para pasar a lo verdaderamente emocionante. Para un servidor, estos espacio de juego sirvieron para conocer mejor la nueva personalidad de Aerith o Tifa, pero nada más.

La espada más rápida de Midgar

A diferencia de la historia, el gameplay de Final Fantasy VII Remake es completamente distinto al original. Está claro que no se podría traer de regreso una idea que funcionó hace más de 20 años, pero lo que ha hecho Square Enix es no desechar por completo el pasado y adaptarlo a los estándares de acción más actuales. Al final podemos definir el gameplay de este juego como una evolución de Final Fantasy XV y Kingdom Hearts III (échales un ojo a ambos después de jugar a FFVIIR).

Y todavía le faltaba un rato a la historia | Foto: Square Enix

Vamos por partes, en esta ocasión los enfrentamientos contra los enemigos en el escenario o los jefes de nivel no usan la dinámica por turnos. Para luchar en FFVIIR hay que enfrentar al enemigo que tenemos frente a nosotros como si se tratase de un hack & slash, mera referencia porque todo está disminuido en velocidad, pero espero se entienda. Básicamente llegas desenvainas tu espada y comienzas machetear al rival.

Después de unas cuantas acciones no solo usas la espada, sino que empiezas a combinar ataques mágicos, habilidades especiales y algunos elementos más cinemáticos que le ponen un toque dramático a la batalla. Todo esto a través de un menú de opciones que sale al presionar equis; una vez ahí las acciones se ponen en cámara lenta y puedes elegir con mucha calma (o presión si la batalla se pone intensa) tu siguiente movimiento.

También puedes acceder a estos movimientos especiales con un atajo al presionar L1 y un botón de acción, pero la idea del menú responde a la parte de estrategia que se tiene en un RPG clásico. Después de otro rato pasas de usar movimientos con Cloud a combinar acciones con Barret, Tifa y Aerith, cada uno con un elemento especial que puede cambiar tu estrategia.

Las batallas son el punto fuerte de todo el juego | Foto: Square Enix

Barret funciona para ataques a distancia, sobretodo contra las máquinas que acechan en las instalaciones de Shinra; Tifa es buena con los ataques cuerpo a cuerpo sin armas, pero la encontré como la más desequilibrada de todos; y Aerith es buena con los ataques a distancia en algunas ocasiones clave dentro de la historia y un excelente soporte para mantenernos vivos en los peores momentos. Cloud es el más equilibrado, salvo los ataques a distancia, pero con magias fuertes y buena velocidad para ir de un lado a otro del escenario.

Aquí es donde comienzas a pensar en que debiste hacer más misiones secundarias para que las materias surtan efecto en la batalla y el nivel haga más sencillas los embates del enemigo. Pero al final nada que no se pueda resolver con muchas pociones, algunas colas de fénix y un montón de éter para revitalizar el espíritu. Entre objetos al modo antiguo y los movimientos estratégicos, FFVIIR se convierte en un interesante reto para cualquier amante de los RPG.

Y por supuesto, todo el tema del árbol de habilidades, la mejora de armas y la -tediosa- búsqueda de materias termina por impulsar la exploración y abre un buen abanico de posibilidades para antes de cada batalla. Generalmente actualice armas y me prepare mejor después de que un enemigo me hizo reiniciar la batalla, pues la primera vez fue un reto que casi superé sin problemas y rápidamente me imaginaba que objeto o hechizo podía integrar a la pelea para durar un poco más.

Siempre lo imaginamos así de épico | Foto: Square Enix

Si solo has sido espectador es probable que veas FFVIIR como un juego de acción y no como un RPG, pero una vez que le das una oportunidad empiezas a entender el trabajo detrás de la adaptación del juego. Todo lo que te gustó del original en cuestiones de RPG está oculto en alguna parte del menú de pausa y solo tienes que tener un poco de paciencia para descubrirlo al cien por ciento.

Si me lo preguntan, la intención del nuevo sistema de batalla está enfocado en seguir con la evolución de la serie principal y encontrar un lugar entre una nueva generación de jugadores. Por las increíbles ventas que ha logrado el juego me parece que le atinaron y la experiencia no solo es envolvente, sino que también resulta bastante satisfactoria.

Para el resto del juego las cosas son muy clásicas: un árbol de habilidades con tediosas pantallas de carga y un menú demasiado producido; evolución del personaje a través de los puntos de experiencia que consigas prácticamente por hacer cualquier cosa; y la mecánica de las materias que sirven para obtener mejores hechizos, habilidades o invocaciones… puedes prescindir de la mayoría, pero si ya estás en las misiones secundarias, aprovéchalas lo mejor posible.

Foto: Square Enix

Otro punto que vale la pena destacar antes de pasar al siguiente apartado es la cámara. A pesar de que ésta se puede controlar con ayuda de un stick, en la mayoría de los casos la encontramos apuntando muy bajo…mientras los ataques nos llegan por las esquinas del escenario. Nada que no podamos resolver, pero en el frenesí de la batalla y con la adrenalina a tope intentando vencer a dos Turcos al mismo tiempo, es bastante molesto dedicarle unos segundos a posicionar la cámara.

¿Quién se iba a dar cuenta?

A pesar de todo el trabajo que hay detrás de Final Fantasy VII Remake, Square Enix parece haber dedicado la mayor parte del esfuerzo a los elementos que pasan más tiempo en pantalla como los rostros de los personajes, las secuencias de acción o el menú del árbol de habilidades. Todo ese esfuerzo parece ser tan abrumador que los fondos, las texturas y algunos escenarios terminaron bajo el cuidado del becario.

Final Fantasy VII: Río de los Remedios | Foto: Square Enix

Así como es extraordinario un acercamiento al rostro de Aerith o los movimientos de Cloud en batalla, también es bastante hilarante que dentro de una cinemática el texto de un anuncio parezca extraído del primer PlayStation o que el fondo del escenario luzca borroso y sin nada de atención a los detalles en la inmensa masa de plastas gráficas.

En medio de todo el desarrollo del juego y el resultado final, sorprende de manera extraordinaria que detalles en las texturas hayan sido tan descuidados. Al final del día este remake de verdad resulta contradictorio en muchos aspectos visuales y por momentos puede ser un factor que distrae de la carita preciosa de Cloud.

Salvo las ya mencionadas texturas, Final Fantasy VII Remake tiene una producción brutal en cuanto a la recreación de estos personajes poligonales. Rostros, movimientos, armas, atuendos, voz, facciones… vaya, es alucinante todo lo que refleja el gesto incómodo de Cloud al intentar entender las bromas de Aerith. Un trabajo impresionante que deja en claro esos años y años de desarrollo.

Amo su inocencia | Foto: Square Enix

En el mismo tenor está la banda sonora que ha sido recreada para adaptarse a los tiempos de 2020 y dejarnos en claro que nuestra memoria ha guardado durante años aquellas melodías que nos maravillaron en 1997. La música es perfecta y se vuelve a quedar impregnada en nuestro cerebro para amenizar cosas como la redacción de esta reseña al ritmo de la música de batalla. Aquí no hay nada que reclamar, simplemente es perfecto todo lo que hay en la banda sonora.

Regresar a Midgard es extrañamente familiar y novedoso. Por ejemplo, el mundo semi abierto del juego es atractivo y se siente que forma parte de las acciones de la historia, pero no es tan vivo y “real” como el de un GTA V. Pero su objetivo es hacernos sentir en un lugar nuevo, explorar los rincones alrededor de el Séptimo Cielo o el Mercado Muro tiene un nuevo sentido para el jugador, más no para la historia. Y es que, al menos en el escenario, sí parece un juego completamente nuevo.

¿Y la fantasía?

No voy a despotricar contra Final Fantasy VII Remake, pero sí me gustaría dejar en claro que siento que algo se ha perdido entre aquellos 3 discos de PlayStation y los más de 80 GB que pesa el remake. Cuando jugamos esta obra maestra (ulala) en nuestro PS1 chipeado (#sorrynotsorry), nuestra imaginación hizo gran parte del trabajo a la hora de presentarnos la aventura de Cloud; sin menospreciar las cinemáticas, pero esos polígonos no eran suficientes para manifestar lo que el juego pretendía.

Equipo legendario | Foto: Square Enix

Hoy Final Fantasy VII Remake nos presenta esa historia con la epicidad que podríamos haber imaginado hace años, pero aderezada con una producción que marcará un hito en la industria de los videojuegos. Sin embargo, el tener todavía esa historia cursi y poco pretenciosa, nos hace recordar que la evolución de la industria nos ha colocado antes películas interactivas y no ante eventos que hacen volar nuestra imaginación. Personalmente, Final Fantasy VII Remake es el primer juego que me hace sentir que estoy jugando exactamente lo mismo que alguna vez imagine. Como dato personal, no sentí lo mismo al regresar a Ocarina of Time en 3DS, pero supongo que son cosas MUY diferentes.

FFVIIR es una compra irresistible. Seas o no fan de la serie, el juego tiene bases suficientemente sólidas como para pasar todos los días de la cuarentena en Midgar a paso relajado y con un montón de emociones a tu alrededor. Si jugaste y te enamoraste del juego original, esta reseña sobra porque seguramente ya hasta lo compraste. Pero si quieres una primera vez con Cloud, este es el momento perfecto.

Desde hace un par de años ya solo elijo a Cloud en Super Smash Bros. Ultimate y ahora parece imposible que cambie de personaje.

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