Reseña – Dying Light: Platinum Edition, parkour en el apocalipsis zombi

El apocalipsis ha llegado a Harrán.
Bruno Salazar
El apocalipsis no llega a los tejados | Imagen: Techland

Tras más de cinco años en existencia, Dying Light está por recibir una secuela en lo que rápidamente se convirtió en uno de los videojuegos más anticipados de 2021. Los detalles sobre el título ya han comenzado a rondar internet de una manera más bien discreta, pero hay una gran anticipación por todas las novedades que han sido mostradas hasta ahora. ¿Qué convirtió a Dying Light en uno de los mejores títulos multijugador de los últimos años, así como uno de los más populares?, ¿Vale la pena revisitarlo hoy en día? Creo que sería bueno hablar sobre este juego con algunas de estas preguntas en mente.

Érase una vez en Harrán

Imagen: Techland

La historia de Dying Light puede resumirse como una agradable combinación entre Metal Gear Solid y Resident Evil: juegas en los zapatos de Kyle Crane, un agente secreto con la misión de infiltrarse en la ciudad de Harrán, una zona de cuarentena azotada por un misterioso virus que ha convertido a la población en zombis y otras asquerosas mutaciones.

Una vez dentro de la zona del incidente descubrirás no solo que todavía hay gente viviendo en los restos de la ciudad, sino que hay una cura en desarrollo entre los supervivientes. Ahora tu prioridad será asegurar muestras y comprobar su efectividad.

La campaña principal intentará hacerte empatizar con los personajes principales, pero no estoy seguro hasta qué punto logra su cometido. Ocasionalmente sientes curiosidad o algunos atisbos de interés por ellos, pero durante la campaña principal tienes muy pocas misiones a su lado. Quizá esto hubiera contribuido para que tuvieran un impacto emocional más fuerte en el jugador, especialmente durante las (muchas) muertes que atestiguarás.

Todo es mejor en compañía

Imagen: Techland

Dying Light fue, quizá un poco sin intención, uno de los juegos cooperativos más frecuentados que hemos tenido en los últimos años. Su fusión única entre Mirror’s Edge y elementos de supervivencia en un mundo postapocalíptico le otorgaron una marcada personalidad, misma que se complementó en todos estos años por su elemento multijugador.

Definido como un juego “sobre golpear zombis antes de que te golpeen a ti”, el título ofrece buenas razones incluso para revisitarlo hoy en día. El original gameplay de plataformas y parkour te da una perspectiva única de la geografía del apocalipsis. Siento que la mayoría de los juegos de zombis se enfocan demasiado en el combate, mientras que Dying Light tiene la curiosa idea de poner el acento en la manera en que los evitas. No sería exagerado decir que podrías terminar la campaña sin siquiera asesinar una de esas asquerosas criaturas.

La variedad de modos que ofrece el multijugador (en una de ellas puedes encarnar el zombi) es otra de las razones por las que siempre querrás volver a echarte otra partida. Eso sin contar que es posible jugar la campaña entre varios amigos. Un poco como Resident Evil 5 y 6, pero la diferencia es que puedes integrar hasta cuatro jugadores en la misma partida.

Parkour en el apocalipsis

Imagen: Techland

Dying Light sació uno de los sueños que tuve mientras jugaba las tediosas secuencias de alpinismo en Uncharted: saltar de un tejado a otro, aferrarte a un muro y llegar hasta la cima, infiltrarte en los edificios, apropiarte del mapa. Tan solo entrar a un nuevo edificio (en el que muy probablemente encontrarás una valiosa recompensa) se siente como resolver un pequeño puzzle, hay una profundidad de juego en la manera en que se implementa la movilidad que simplemente la hace disfrutable.

En Dying Light la ciudad es tu plataforma, y las plataformas están en los lugares más inesperados. ¿Ves esos paneles solares que están en el centro de la plaza? Bueno, ahora sabes que también puedes escalar ahí.

Imagen: Techland

La ciudad de Harrán es un gigantesco nivel en el que jamás te perderás, pues cada rincón está diseñado para su tránsito. Entre muros, postes, tirolesas y hasta ganchos de agarre, el juego ofrece una rica variedad de medios de transporte, aunque la mayor parte del tiempo tus pies y manos serán tus mejores aliados.

Dying Light un juego más sobre la movilidad que sobre la supervivencia. Aunque tu preocupación central es la de juntar recursos para fabricar equipamiento y medicina, todo el tiempo te encuentras planeando la mejor táctica para avanzar en el mapa, evitar enemigos y distraer a los que más se interpongan en tu camino. La mayoría de los juegos de mundo abierto tienen dos métodos de transporte: vehículos y viaje rápido. Dying Light elimina ambos y te deja a merced de tus habilidades de parkour.

Recetas, y no de cocina

Imagen: Techland

Una de las recompensas más codiciadas del juego son las decenas de recetas para fabricar nuevas armas y equipamiento que están repartidas en todo el mapa, especialmente en los lugares más remotos.

Afortunadamente la Light Platinum Edition de Dying Light incluye una buena cantidad de recetas exclusivas que te permiten fabricar desde cuchillos hasta escopetas. Pero la cosa no es tan sencilla, pues te tomará un buen tiempo encontrar los ingredientes necesarios para materializar esa codiciada arma.

En algunos casos incluso necesitarás explorar a profundidad el mapa para hallar esos raros componentes. No todo es gratis en esta vida, después de todo.

Se acerca la noche

Imagen: Techland

El único apartado que no terminó de convencerme fue la inteligencia artificial de los enemigos. Entiendo que los zombis no tengan que ser los más inteligentes del mundo, pero eso no quiere decir que deban ser todo lo contrario. Tan solo veamos cómo Resident Evil 2 Remake creó los muertos vivientes más aterradores que han intentado devorar nuestras entrañas. Aquí se movían, lento pero amenazadoramente, escalaban obstáculos, evadían nuestros disparos, etc. En Dying Light tienden a sentirse como una masa pasiva de obstáculos que suelen representar poca amenaza. Otros, por el contrario, son demasiado violentos.

Dying Light implementa un interesante ciclo de día y noche que te hará mirar tu reloj cada cierto tiempo. El día es prácticamente inofensivo a comparación de la oscuridad, pues a partir de las nueve de la noche salen a cazar las criaturas más veloces y despiadadas conocidas como Coléricos. Estar afuera tiene sus ventajas también, pues todos los puntos y experiencia que logres reunir se duplicarán en el acto.

Imagen: Techland

Durante las primeras horas de juego el segmento nocturno puede resultar frustrante por varios motivos: si los enemigos logran detectarte es casi imposible huir, pues tu barra de resistencia es extremadamente pequeña comparada con las habilidades de estos enemigos. Además terminan asesinándote con solo dos o tres golpes. Posteriormente la situación cambio, pues el juego te ofrece la posibilidad de mejorar tus estadísticas (como la resistencia al correr y el recibir menor daño) por medio de sus árboles de habilidades. Aún así no guardo el mejor recuerdo de esos tempranos encuentros.

Pero cazar zombis no es tu única preocupación dentro del mundo de Dying Light. Por medio de un mini juego llamado Hellraid podrás convertirte en un cazador de demonios en las entrañas del inframundo. El combate cambia en el sentido que ahora armas como espadas, garrotes y otros utensilios serán tus aliados más fieles.

Se puede acceder al mini juego desde distintas zonas del mapa principal, especialmente en los refugios principales. Arrumbadas en las esquinas de los recintos, las arcade nos permiten jugar una partida de Hellraid si quieres tomarte un descanso de tu aventura destrozando muertos vivientes.

¿Qué hora es?

El título del juego sirve como una señal para adentrarnos en lo que nos espera dentro de la aventura. El momento en que cae la noche es crucial para nuestra supervivencia, y el título sabe cómo comunicarnos que estar preparado para la oscuridad es de vital importancia. Quizá durante tus primeros días en Harrán decidirás que es mejor ni siquiera asomarse a las calles durante la noche, pero eventualmente las misiones nocturnas serán más frecuentes.

Imagen: Techland

El juego se despliega en la bisagra entre el día y la noche, marcando las dos mitades que componen su ciclo de juego central. Es posible, en más de una ocasión, que la noche te agarre lejos de tu refugio principal, pero el título tiene una solución para este ligero inconveniente: a lo largo y ancho del mapa podrás encontrar diferentes guaridas en las que podrás pasar la noche sin peligro. Sin embargo primero tendrás que limpiarlas de enemigos antes de acceder a todas sus ventajas.

Esto intensifica la sensación de temor y supervivencia a lo largo de tu misión, pues sin sentirte presionado como si estuvieras en una carrera contra el tiempo, es algo que poco a poco se implanta en tu mente mientras juegas. Nunca está de más echarle un ojo a tu reloj y a tu mapa, y ver si tienes algún refugio cercano para protegerte de los monstruos.

En cuando al desempeño del juego (pudimos probar la versión de PC), no tenemos grandes observaciones que hacer. A excepción de que la implementación de Free-sync sincroniza el framerate del juego con la taza de actualización máxima de nuestro monitor, y fuera de algunos bugs ocasionales en los que los enemigos se atoran en el suelo, el juego se desempeña como debería. Por supuesto se trata de inconvenientes menores que esperemos no se encuentren presentes en el siguiente título de la franquicia.

The Following

Imagen: Techland

Otra de las grandes ventajas de la Platinum Edition es la inclusión de The Following, la expansión del juego principal que incluye una historia adicional de nuestro héroe Crane. Con por lo menos 10 horas de contenido adicional, esta misión nos llevará a buscar una posible cura del virus en una nueva región no explorada en el título principal. Es ahí donde surgieron los rumores de una tribu que es inmune a la infección.

Una de las adiciones más llamativas de esta expansión es la inclusión de un coche que nos permitirá movernos con mayor velocidad en este mapa más grande. Sin embargo esta misión adicional también inserta nuevos enemigos y variantes de los ya conocidos para mantener la jugabilidad fresca y emocionante. Es por ello que ni el parkour hará falta dentro de este nuevo viaje de Crane. Tratándose de un nuevo mapa con más lugares por descubrir, puedes dedicarle todo el tiempo que gustes, y la historia no hace más que querer investigar esta nueva misión.

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