Reseña: Days Gone, la decadencia del apocalipsis llega a la PC Master Race

El apocalipsis se ve mejor en PC.
Bruno Salazar
El apocalipsis anda en moto | Imagen: PlayStation Studios

PlayStation sigue apostando por llevar sus exclusivas a la PC Master Race con resultados variados hasta el momento. Days Gone no es la excepción, pues gracias a su excelente presentación gráfica y técnica logra convertirse en un espectáculo digno de admirarse, de manera similar a otros títulos de PlayStation. El juego tiene ideas interesantes y divertidas, aunque un ritmo torpe por momentos y misiones repetitivas que terminan por limitar su potencial.

Bienvenido al apocalipsis

Imagen: PlayStation Studios

Days Gone te pone en los zapatos de Deacon Saint John (también conocido como Deek), un “errante” que vive el mundo postapocalíptico haciéndole favores a los demás yendo en su motocicleta de un lado a otro en una destruida locación del boscoso estado de Oregon. Sarah, una reconocida científica que era su esposa, desapareció durante el abrupto brote de infectados que echó el mundo para abajo. Los enemigos principales del juego son conocidos como “freakers” o “engendros”, una especie de zombis con rápidos movimientos y una fuerza sobrehumana.

Al darla por muerta, Deacon trata de seguir con su vida, al menos hasta que empiezan a surgir nuevas pistas que sugieren que su esposa puede seguir con vida. Esta podría ser toda la premisa del juego, pero no. El título también se desvía por otras historias que nada tienen que ver con la búsqueda de un ser querido. Algunas de ellas son opcionales, pero la mayoría no, y forman parte central del juego… nos guste o no.

El título es consciente desde sus primeras horas de que su sencilla premisa no es suficiente para cubrir la pretendida duración del juego, por lo que hará lo necesario para frenarnos en el camino y arrojarnos historias secundarias que a veces pecan de improvisadas.

Imagen: PlayStation Studios

Sin duda la primera de ellas es el ataque a Boozer (el fiel acompañante de Deacon) que lo deja incapacitado para andar en su motocicleta. En realidad no hay nada de malo con la historia per se, pero al llegar a este punto la historia se desenvuelve de una manera poco fluida y pausada. Es durante este segmento del juego que se introducen todas las mecánicas básicas del título: el jugador de familiariza con los campamentos, los enemigos y las hordas, el looteo y el viaje por medio de la motocicleta.

El inconveniente es que el juego se detiene casi la mitad de su campaña en este segmento de la historia. Durante este momento pasarás el rato al lado de Deek realizando misiones para otros campamentos, luchando contra humanos y freakers, y siguiendo a O’Brian, el científico que estaba con Sarah la noche que desapareció. Luego de establecer un pacto con el científico, comenzarás a hacer encargos para él también. A cambio de información sobre tu esposa, tú espiarás a sus compañeros de Nero, una empresa interesada en el estudio de los infectados.

Estas misiones también se juegan de manera muy parecida entre sí: vas a un punto de aterrizaje de Nero, sigues a una científica para escuchar su conversación sin que nadie te vea, y escapas en tu moto por último. Estos son los fragmentos de stealth que son mandatorios, pues en caso de que te descubran recibirás una pantalla de game over y tendrás que comenzar de nuevo. Por lo general solo hay una manera de aproximarse a estas misiones, coartando la libertad del jugador.

On the road

Imagen: PlayStation Studios

Gran parte del atractivo de Days Gone es la posibilidad de atravesar el apocalipsis en tu motocicleta. La promesa se cumple, aunque después de quince horas ya no es tan divertido atravesar los mismos caminos; a pesar de que existe la posibilidad de un upgrade que te cuesta todo tu dinero y que solo hace que tu moto se mueva un 5% más rápido, las travesías en dos ruedas pierden su encanto rápidamente. El problema no solo es que las mejoras no hagan suficiente diferencia, sino que las que están disponibles son sumamente limitadas. Durante la partida solo aumentó la velocidad de la motocicleta tres veces.

A todo esto no le ayuda el hecho de que el viaje rápido no está disponible con solo haber visitado una nueva locación. Para desbloquearlo es necesario hacer encargos para los campamentos que generalmente consisten en destruir enemigos. La lógica parece ser que al terminar con los enemigos los caminos se vuelven más fáciles de atravesar.

Imagen: PlayStation Studios

El viaje rápido debería ser una opción de accesibilidad para atravesar rápidamente los enormes mapas de juegos de mundo abierto, y no algo que tenemos que desbloquear como un premio. El hecho de resguardarlo tras tareas repetitivas y obligatorias es como pedirle al jugador que resuelva un acertijo cada vez que quiera consultar su inventario. Se siente como si el juego le rogara al usuario que pasara más tiempo en él para ganarse el derecho de ahorrarse unos minutos.

Las emboscadas son otra de las mecánicas que resultan frustrantes, ataques sorpresas que te tienden los enemigos humanos y antes los cuales es difícil estar prevenido. Aunque su intención parece ser recordarnos que las carreteras no son seguras y tenemos que desplazarnos con cuidado en un mundo postapocalíptico, terminan por ser repetitivas, solo entorpecen la fluidez del juego y de nuestros viajes.

Una horda de problemas

Imagen: PlayStation Studios

Al igual que los restantes aspectos del juego, el combate empieza con ideas interesantes. Las armas que el jugador tiene a su disposición son variadas y se comienzan a desbloquear más con las primeras misiones. Los enemigos son violentos, rápidos y divertidos de combatir, aunque también se tiene la opción de aproximarse al combate con sigilo, una opción ideal para ahorrar balas.

Conforme avanzamos destruyendo nidos de freakers y campamentos de facciones enemigas vamos desbloqueando recetas para fabricar bombas y trampas. Para desbloquear una en particular es necesario reunir cierta cantidad de puntos, por lo que es necesario realizar al menos un par de misiones secundarias para lograrlo.

Una vez que el mundo de Days Gone se pone a nuestra disposición es relativamente fácil toparse con una horda. Lo que no es tan sencillo es enfrentarse a una y mucho menos derrotarla. Para hacerlo será necesario reunir equipo, municiones, bombas y unas buenas dosis de medicinas. Lo que me parece curioso es que, a pesar de tratarse de uno de los caracteres distintivos del juego, las hordas entran a formar parte de la historia demasiado tarde, prácticamente en el último tercio.

Imagen: PlayStation Studios

Es entonces cuando se nos presenta un arma especial para combatirlas, volviendo mucho más sencillo el deshacerse de ellas. La razón por la que esto no se hizo más temprano en el juego es un misterio que tendremos que dejarle a los desarrolladores.

La parte final de Days Gone evidencia con mucha más claridad la estructura plana y sosa sobre la que se construye el juego: ir de un punto A a un punto B, acabar con unos cuantos enemigos (humanos o infectados), regresar al punto A, ver una aburrida cinemática y repetir. La mejor enseñanza que puedes obtener de Days Gone es que puedes jugar otra cosa durante las cinemáticas.

El apocalipsis nos cambia

Imagen: PlayStation Studios

Aunque las facciones restantes en este mundo postapocalíptico se reúnen en torno a una ideología común, el retrato que nos ofrece el juego de su mundo es pálido y poco memorable. Deacon es un solitario y escéptico, y aunque nos podemos identificar con él, su personaje no logra desarrollarse más allá de los golpes.

El juego intenta abordar temas como el nacionalismo decadente en un entorno postapocalíptico, las sectas religiosas extremas e incluso el resurgimiento de la sociedad. No obstante no creemos que logre abordar ninguno con suficiente fuerza como para dejar un mensaje, delatando una narrativa simplona y fácilmente olvidable.

En términos generales la historia avanza a grandes y torpes pasos, solo para caer en huecos narrativos que abarcan la mayor parte del juego. Es una manera extraña de narrar su historia y que hace que el jugador termine por sentirse desconectado de ella.

Por otro lado, es grandioso saber que cada vez es más común tener lanzamientos de esta magnitud completamente doblados al español. Deacon St. John es traído a la vida por la excelente voz de José Gilberto Vilchis, Shun en Los caballeros del Zodiaco, Neji Hyuga en Naruto y un largo etcétera. El actor logra plasmar la solitaria personalidad de Deek, dándole nueva vida para el mundo hispanohablante. El reparto también incluye a Beto Castillo (Doctor Strange), Gabriela Ortiz (The Seven Deadly Sins), Eric Selim (Naruto) y otros actores de renombre.

¿Y qué tal el apocalipsis en PC?

Imagen: PlayStation Studios

El port para PC de Days Gone llegó en un mucho mejor estado que cuando el título se estrenó para PlayStation 4. Es evidente que Bend Studio ha puesto gran parte de su esfuerzo en pulir los problemas técnicos, de rendimiento y de accesibilidad. En ese sentido no nos queda mas que reconocer la excelente calidad en la que llega esta versión del juego.

Con una GTX 1660 Super pareada con un Ryzen 3 3100 es completamente posible reproducir el juego en 1080p a 60 cuadros por segundo la mayor parte del tiempo en configuraciones gráficas altas. Los bajones de cuadros son poco comunes y a penas perceptibles. Teniendo esto en cuenta es posible que incluso un APU como el Ryzen 5 3400G logre mantener un framerate bastante jugable. Fuera de algunos glitches menores, no experimenté pantallas azules ni pantallas congeladas.

El juego ofrece soporte nativo para controles de PS4, Xbox One, Xbox 360 y el Pro Controller de Switch. Las configuraciones gráficas son igual de variadas e incluyen todo lo necesario para personalizar tu experiencia. El campo de visión, la iluminación global, calidad de texturas y más opciones están al alcance de un menú.

El vicio de lo igual

Imagen: PlayStation Studios

No todos los juegos AAA tienen que innovar su respectivo género y presentarnos con algo que nunca habíamos visto antes, pero cuando un título sigue una fórmula prestablecida sin siquiera pensar si ya está demasiado gastada, es imposible que no se note. Esa es la razón por la que Days Gone incluye un árbol de habilidades, y la recolección de interminables coleccionables y documentos.

En general no hay ninguna parte de este juego que justifique sus cerca de 40 horas de duración. El combate es divertido el primer tercio del juego, y las hordas sin duda son parte importante de eso. No obstante tras quince o veinte horas de juego los enfrentamientos comienzan a ser prácticamente idénticos. El hecho de que la mayoría de los enemigos tenga el mismo patrón de ataque no hace mejor las cosas.

Ninguna de sus mecánicas tiene la suficiente profundidad para mantener entretenido al jugador durante tanto tiempo. En términos de jugabilidad, nos muestra todo lo que tiene por decir en sus primeras 20 horas siendo generosos. Lo restante se siente como una extensión innecesaria y artificial de su duración.

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