Reseña – Call of Duty: Vanguard, de vuelta a la Segunda Guerra Mundial

Call of Duty: Vanguard es el equivalente en videojuego de una vieja película de guerra que has visto muchas veces antes, pero que aún disfrutas con una sensación de nostalgia.
Ayax Bellido
El fervor de la Segunda Guerra Mundial | Imagen: Activision

Jugar un Call of Duty es tener una sensación de deja vu: durante 20 años la popular franquicia de Activision nos ha llevado por diferentes entregas a través de ciudades bombardeadas, edificios hechos ruinas, trincheras enlodadas y el frenetismo y acción de las guerras que, sin importar la época o tecnología en la que se encuentre contextualizada, siempre son crueles, inescrupulosas y en extremo dolorosas.

Todos estos distintivos de la saga se fusionan para Call of Duty: Vanguard, nueva entrega disponible para PlaySation 4, PS5, Xbox One, Xbox Series XS y PC, en una batalla de dimensiones apocalípticas que regresa a no de los contextos icónicos de la serie: la Segunda Guerra Mundial.

Operación Fénix

Para el modo Campaña de Call of Duty: Vanguard, nos vemos envueltos en una misión encubierta que involucra a un grupo de seis soldados internacionales con habilidades diferentes y complementarias en el campo de batalla,  quienes intentarán infiltrarse en una base de submarinos alemanes para descubrir un plan nazi conocido como Operación Fénix.

Todo esto tiene lugar en la Alemania de 1945, con Hitler y el Reich acorralados por los rusos y al borde del acantilado, por lo que en esta narrativa encontraremos oficiales de la SS crueles y deshonestos, dispuestos a todos con tal de salvar su pellejo y lo último que queda dentro del destruido régimen autoritario.

Pero antes de llegar a esa parte, la narrativa dará un giro desde el comienzo, cuando nuestro escuadrón es capturado desde la primera misión, por lo que la mayor parte de la historia serán flashbacks y episodios muy el estilo de una serie televisiva y de la saga Call of Duty, los cuales nos irán narrando el origen y cicatrices de guerra de cada uno de los elementos que conforma este grupo élite.

Imagen: Activision

Así, haremos un pequeño recorrido por las batallas de la cínica y desconfiada francotiradora rusa Polina Petrova, el entusiasta y vigoroso piloto estadounidense Wade Jackson, el escandaloso e ingenioso australiano Lucas Riggs y el concienzudo oficial de las fuerzas especiales británicas Arthur Kingsley. Con ellos recorremos los puntos clave de la Segunda Guerra Mundial como el desembarco de Normandía, una batalla en Stalingrado y la supervivencia de los soldados en el inclemente desierto de Tobruk, al tiempo de que Kingsley y compañía idean un plan para intentar escapar de la prisión nazi en la que han caído. 

Avanzaremos a través de diferentes escenarios y modos de juego, como una última resistencia contra oleadas de enemigos nazi, un poco de combate aéreo sobre el Pacífico, enfrentamientos con tanques y escapes de ciudades bombardeadas donde podremos probar una variedad de armas auténticas de la época.

Imagen: Activision

Todo esto se aglutina en un guion ajustado que mantiene la acción y el frenetismo en todo momento, mientras que las secuencias cinemáticas rebosan en calidad e intensidad. No es una historia que se distinga por su profundidad ni complejidad, ni tampoco será recordada como la más emotiva de la saga, pero existen personajes que gozan de un enorme carisma e interesante fondo como es el caso de Polina.

En ese sentido, podemos decir que narrativamente Vanguard sigue una estructura que le ha funcionado a Call of Duty desde hace años y que mantiene a los jugadores con la sensación de estar viendo una película dentro de un videojuego. Se trata de una campaña de aproximadamente 6 horas plagadas de batallas, agitación y adrenalina que consumes de principio a fin sin un solo atisbo de aburrimiento.

Imagen: Activision

Multijugador, por aquí poco ha cambiado

El gran pilar de la saga Call of Duty desde hace un par de años ha sido el multijugador en línea y la enorme gama de opciones que en este se presenta. Para Vanguard están los clásicos de la saga, como Batalla por Equipos y Conquista, junto a otros recién llegados como Champion Hill, una especie de Battle Royale basado en mini equipos organizado en rondas de eliminación cortas. 

En este último el ritmo de las batallas es ridículamente vertiginoso y efímero: llegas, miras unos cuantos segundos, das un par de pasos y de la nada aparece un soldado con una ametralladora MP40 para acribillarte a balazos. De hecho, cuesta acostumbrarse unas cuantas partidas sin caer en la desesperación, pero una vez que tomas el ritmo puede ser un modo de juego más que entretenido.

Imagen: Activision

Por otro lado, en los modos clásicos nada ha cambiado. En las Batallas por Equipo encontrarás los escenarios propicios para hacer lucir cada una de tus habilidades y años de experiencia en Call of Duty, pues se trata de la cantidad de bajas, asistencias y puntos que eres capaz de cosechar a lo largo de la partida para darle el triunfo a tu equipo, en el que sin duda sigue siendo el favorito de la comunidad que pasa horas probando sus capacidades en los competitivos.

En CoD: Vanguard los jugadores encontrarán aproximadamente 20 mapas de una configuración muy tradicional, con tres carriles que canalizan la acción a través de diferentes contextos y escenarios como un búnker nazi en la cima de la montaña, bases de submarinos, aldeas al norte de África o alguna ciudad de Europa central que ha sufrido los estragos de la guerra.

Ninguno de estos mapas presenta algún elemento sorpresivo ni destacan por algún tipo de incentivo o ítem en particular, se limitan a seguir la fórmula que ha servido en la saga y en realidad hacen el trabajo, pues cada uno de ellos garantiza a su modo la acción de los enfrentamientos y la estrategia al buscar distintos ángulos de disparo o zonas para cubrirse del fuego enemigo.

Imagen: Activision

El sistema de progreso sigue siendo el de siempre, con puntos de experiencia que acumulas según tu desempeño en cada una de las partidas, y los cuales te permitirán ir subiendo de rango que te darán ventajas competitivas como armamento, balas, miras y equipamiento en general para que seas cada vez más apto y letal en el campo de batalla. Mencionar que el juego cuenta con un Pase de Batalla que te dará acceso a ciertos personajes y skins para las armas, entre otro elementos.

Por su puesto, se mantienen de otras ediciones las ventajas de campo y rachas de baja, las cuales te brindarán algunos hándicap en el campo de batalla como cajas de municiones o radares que rastrean a los enemigos. En ese sentido, cualquiera que haya jugado la saga desde CoD: Modern Warfare se sentirá más que familiarizado con todo lo que compone la jugabilidad, modos de juego e interfaz, pues es prácticamente la misma.

Imagen: Activision

Y si ya hablamos del Modo Campaña y el multijugador, es turno del tercer pilar de la saga de la serie: el modo Zombie. En este Activision también ha tomado la receta habitual: un equipo de jugadores que luchan contra hordas de muertos vivientes, aunque hay un pequeño cambio en la dinámica. En entregas anteriores la acción se basaba en rondas donde únicamente había que sobrevivir a oleadas de enemigos cada vez más fuertes, en cambio, en Vanguard hay objetivos por los que luchar, incluidas misiones de patrulla en las que tienes que seguir un artefacto y una misión en la que debes recolectar piedras rúnicas de los enemigos caídos.

La recreación más vivida de la Segunda Guerra Mundial

No es la primera vez que la saga de Call of Duty contextualiza una de sus entregas con la Segunda Guerra Mundial. De hecho, son en esencia los orígenes de la franquicia, y hasta la fecha World at War II se mantiene como una de las entregas más recordadas de la saga.

No obstante, nunca habíamos presenciado una recreación tan vivida de la Segunda Guerra Mundial, gracias a un rendimiento y apartado gráfico que aprovecha al máximo las capacidades de las consolas y ordenadores de última generación. El nivel de detalle es asombroso en cada uno de los escenarios: ya sea la playa de Normandia, los campos europeos, las bases militares o las ciudades de azotados por la guerra durante la primera mitad del siglo XX. Todas y cada una de las texturas y efectos son extraordinarios y te hacen transportar al campo de batalla.

A esto debemos añadir un diseño de audio de enorme calidad que también aporta de gran forma a la inmersión dentro del videojuego, sobre todo, si se tiene la oportunidad de jugar con audífonos, donde cada disparo, movimiento y paso que des tu o el enemigo se escuchará a la perfección.

Imagen: Activision

Call of Duty: Vanguard es el equivalente en videojuego de una vieja película de guerra que has visto muchas veces antes, pero que aún disfrutas con una sensación de nostalgia. Si eres un avezado y jugador asiduo en la saga sentirás que Vanguard es un producto muy familiar y tradicional. Se trata de una entrega que reúne todas las características que le han asegurado el éxito y afianzado a su comunidad en los últimos tres años con Modern Warfare, Cold War y sobre todo el fenómeno de War Zone.

Por otro lado, puedo entender a los que empiecen exigir algún tipo de novedad más allá de los cambios en los contextos y escenarios en los que se desenvuelve la guerra en Call of Duty, sobre todo si consideramos que al ser un juego AAA los precios son bastante elevados. No obstante, da la impresión de que Activision prefiere apostar por todo aquello que le ha dado éxito aprovechando la arquitectura y capacidades de las consolas de nueva generación, puliendo ciertos detalles y brindando mayor nitidez a cada experiencia. Quizá a futuro necesitarán nuevas opciones y propuestas, pero de momento, todo indica que la formula de siempre sigue funcionando a la perfección, con una comunidad que con cada nueva entrega sigue creciendo.

¿Ya jugaste Call of Duty: Vanguard?

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