Retro Reseña: Pokémon Snap, una aventura sin pokébolas

Qué gran año fue 1999.
César
¡Quiero regresar a 1999! | Foto: The Pokémon Company

Siempre quise una Nintendo 64, pero nunca se me hizo. La verdad es que tampoco fui tan insistente con mis papás, pero recuerdo con mucho cariño ver una pelea entre Blastoise y Charizard en los puestos de Plaza Meave y sentir por vez primera eso que llamamos “ amor a primera vista”. Tuvieron que pasar más de 20 años para que pudiera adentrarme a dicha experiencia, pero antes de pasar a Stadium hice una parada en Pokémon Snap.

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Y es que a pesar de que mi yo interno pedía a gritos acabar todos los torneos de Stadium, me di cuenta que necesitaba un equipo competitivo de aquella generación para tal hazaña; de hecho, sigo dedicando parte de mi cuarentena a entrenar en un Game Boy Color. Afortunadamente tenía arrumbado por ahí un cartucho de Pokémon Snap que había comprado a la Loot Box en 2013 (más o menos). Así que aproveché para entrarle por primera vez a esta aventura.

Snap!

Debo admitir que la idea de Snap nunca me quitó el sueño, pues mi meta siempre fue llevar mis Pokémon de Blue a Stadium. Así que crecí sin conocer mucho sobre aquel juego de Hal Laboratory. Recuerdo que lo tuve en Wii, pero en esos días yo estaba clavado con Pokémon Ranch y Pokémon Platinum, así que tampoco le preste mucha atención. Al final la falta de expectativas y mi amor por Pokémon concluyeron en un increíble fin de semana con mi Nintendo 64.

En primer lugar, Pokémon Snap tiene la peculiaridad de ser un juego inspirado por el anime, y para un niño que le entró al videojuego después de la caricatura eso es bastante increíble. En Pokémon Snap tomamos el papel de Todd Snap, un joven fotógrafo que ha recorrido el mundo capturando Pokémon a través del lente de su cámara y no por medio de batallas y pokébolas.

Todd Snap en su debut dentro del anime | Foto: The Pokémon Company

La fama de Todd Snap lo ha llevado a trabajar para el Profesor Oak, quien necesita fotografías de los Pokémon en su hábitat natural para ilustrar una investigación. Y como al Profesor Pokémon se le da bien poner a trabajar a menores de edad, pues que manda a Todd a fotografiar monstruos de bolsillo a la playa, la selva, una cueva extraña y hasta a una dimensión desconocida… total, la experiencia es suficiente paga.

Como dato curioso: Todd Snap debutó en el anime mucho antes que en el videojuego, pues el capítulo Paparazzi Pokémon se transmitió el 23/07/98 y Pokémon Snap salió a la venta el 21/03/99. Básicamente Todd es el mismo personaje, un gran fotógrafo Pokémon que prefiere tomar fotos a capturar criaturas.

¡Mira mamá, sin pokébolas!

Después de ese paréntesis, la verdad es que me terminé encontrando con un gran juego de Pokémon. De entrada nos encontramos ante un FPS sobre rieles en el que nuestro objetivo es disparar a los Pokémon con nuestra cámara. Las opciones, aunque limitadas, cumplen con lo necesario para hacer entretenida la travesía y los escenarios brillan por su diseño, curiosidades y momentos clave para interactuar con los Pokémon.

Al tratarse de un juego para Nintendo 64 me fue un poco complicado adaptarme al control en pleno 2020… perdón pero mis shooters los juego con dos palanquitas y mira automática. Pero no teman, porque la curva de aprendizaje es bastante sencilla y en unos minutos ya estaba de arriba para abajo con mi cámara. Además, el resto de opciones se adapta perfecto al control, como en prácticamente cualquier juego exclusivo de Nintendo.

¿Qué si habrá hecho Oak en sus investigaciones? | Foto: The Pokémon Company

Las instrucciones son bastante sencillas: toma la fotografía con el Pokémon en medio; la cámara nos marca en rojo cuando el Pokémon esté en medio del encuadre. Intenta que la posee sea divertida o no tan monótona. Y si puedes captura a más de una criatura en la misma fotografía. No tienes que ser un experto, solo tienes que tener buen ojo y grandes reflejos… sobre todo con el joystick del 64.

Nuestra aventura comienza por la playa y si te quedaste a ver la cinemática del inicio ya te vas dando cuenta por donde va la cosa. De hecho, ese primer nivel es un gran tutorial pues todo lo que ocurre en el transcurso del viaje te indica cómo será el resto del juego: los Pokémon aparecen a los lados y posan para ti con tiempo de sobra para la foto y en más de una ocasión aparecen criaturas a lo lejos que por puro instinto Pokémon sabes qué tendrás que regresar con un objeto especial.

Ya en el primer viaje aparece un Lapras a lo lejos y un Magikarp por sorpresa, además de lo que después descubriría que es un Chansey rodando y el Pikachu con surf. Con más de 20 años leyendo y escuchando sobre Snap había cosas que sabía de antemano, pero muchas más me sorprendieron gratamente como el Kangaskhan.

Entre más avanzas los niveles aumentan de “dificultad”, pues las opciones para la foto son más o los ítems que vas recolectando provocan nuevas oportunidades. Por ejemplo, yinsisto en que dentro de la zona del túnel hay que hacer estallar un Electrode cuando los Kakuna bajan, lo que provocará que éstos evolucionen a Beedrill, pero no me ha salido y no he buscado si es verdad. En esa misma zona la idea de los Magnamite es brillante y cuando me salió la foto del Magneton me sentí como de NatGeo.

Mi favorito fue el nivel de la lava por los Pokémon de fuego, los Rapidash al inicio, los Vulpix que estorban al carrito y los Charmander son encantadores. Uno de mis favoritos, Magmar, hace su aparición… pero está desaprovechado. Y obviamente el huevo de Moltres me sacó un buen susto y empecé a tomar fotos como loco. No sabía que los huevos tenían a las aves legendarias… lo cual es científicamente imposible según el mundo Pokémon. En ese mismo nivel está el gag del Charmeleon evolucionando, eso sí lo sabía, pero no dejo de ser impactante.

Hay mucho que mejorar para la segunda parte | Foto: The Pokémon Company

Los niveles del río, la cueva y el valle no me fascinaron tanto como los anteriores, pues siento que la distribución de las criaturas ya no tuvo el mismo brillo que antes (desde el volcán, de hecho). Sin embargo, estos niveles parecen buscar más el uso de las habilidades del fotógrafo que presumir la creación del nivel, aunque estén íntimamente conectadas ambas ideas. Al principio pensé que el Porygon era un bug o que Slowpoke iba evolucionar frente a mis ojos.

Descubrir que el Bulbasaur de la cueva es un Ditto o que rescatar al Jigglypuff se convierte en un homenaje para el anime me hizo muy feliz. El único nivel que si odie un poco es el del valle, pues ya los Pokémon aparecen donde sea y la velocidad es el único reto, cuando lo interesante era encontrar las pistas para que aparecieran los Pokémon. Aún así la idea de los Dratinis o el botón de Mankey las valoré muchísimo. Y sale el vamo a calmarno al inicio.

Así se ve el mejor fotógrafo Pokémon | Foto: The Pokémon Company

Una vez que completas todas las zonas y cumples con ciertos objetivos como número de avistamientos o puntos por foto, llega la hora de un desafío de señales Pokémon. Éste consiste en encontrar un Pokémon escondidos dentro de los escenarios, no como Pokémon perse, sino como estructuras con formas de las míticas criaturas. Seis viajes, seis figuras ocultas… o al menos las tres primeras.

Welcome back!

Si me tardé un rato encontrando el Kingler | Foto: The Pokémon Company

Pokémon Snap dura como unas 7 horas en total y aunque la idea de los acertijos es interesante, para 2020 ya es un mero trámite. En las señales, por ejemplo, las de la playa, túnel y volcán tienen un desafío divertido y que te hace dar unas dos o tres vueltas antes de caer en el lugar correcto. Las últimas tres son como gigantescas y ya sabías donde estaban… yo incluso tenía fotos de un par antes de la misión.

Una vez encontradas las 6 señales el Profesor Oak nos lanza al mundo arrcoíris donde Mew es el único Pokémon disponible para fotografiar; en un escenario más parecido al Rainbow Road de Mario Kart que a algún mundo de Pokémon. La premisa es “sencilla”, pero el reto de tomar una buena foto de Mew no lo es tanto. Extrañamente, y teniendo en cuenta lo que tenemos hoy de Pokémon, ese mundo muestra constelaciones de los Pokémon que vimos en las señales… pero no son los Pokémon más populares, situación que hoy sería imposible, simplemente porque no está Pikachu.

Obviamente lo sigo intentando | Foto: The Pokémon Company

Cualquier fotografía de Mew nos abrirá la opción de ver los créditos finales del juego, pero una vez que regresamos al menú principal el reto se reinicia para que podamos adentrarnos al nivel que queramos con el objetivo de romper el récord a través de fotos con mejores poses, composición y criaturas… en pocas palabras hay que lanzar manzanas, Péster Ball y tocar la Poké Flauta sin parar. Y es que eso no lo comenté, los ítems que obtienes tras completar ciertas acciones nos permiten interactuar con las criaturas salvajes para conseguir mejores fotos.

Una manzana puede noquear a un Meowth o hacer que un Pokémon caiga en la lava y evolucione. La Péster Ball provoca que los Pokémon se enojen y lancen un ataque. La Poké Flauta los despierta. Y la capacidad de adelantar el carrito (Zero-One) de Todd hace que lleguemos la momento exacto para una mejor foto. Experimentar todo eso es básico y muy divertido, pues no te puedes quedar con la duda de que sirve y que no. Vaya, hasta hacer un viaje sin fotos te da una mejor idea de que puedes hacer y con qué objeto. Y justo eso ahí está la magia de Pokémon Snap.

Siempre lánzales manzanas | Foto: The Pokémon Company

Lamentablemente el juego solo cuenta con 60 de las primeras 151 criaturas, pero no por ello se siente repetitivo o aburrido, solo algo corto. Tristemente, y a diferencia de Pokémon Stadium, Snap no cuenta con mini juegos o conectividad con Pokémon Red, Blue o Yellow, así que la travesía es rápida, pero cien por ciento memorable. Esto seguro se debe a que el juego llegaría originalmente a Nintendo 64DD, pero como ese accesorio no le importó a nadie se tuvieron que sacrificar algunas cosas para que el juego viera la luz… entre ellas 91 Pokémon.

Tuve la oportunidad de jugar Pokémon Snap en una televisión CRT, por lo que los gráficos conservaron su idea original y como andaba bien hypeado por Pokémon Stadium todo lo disfruté muchísimo. Eso sí, me hubiera gustado escuchar algunas canciones de los juegos de Game Boy o del anime, pero el soundtrack incluido es bastante ameno tanto en el menú como en los escenarios que al final tampoco fue un factor en contra.

Como punto en contra me parece que las opciones de visualización de las fotos si necesitaban un poco más de exposición y opciones de edición, pero bueno, era 1999 y no existía Instagram. No es que necesitáramos un modo foto como el de cualquier juego de PlayStation, pero se siente rato que solo podamos poner un nombre a la foto y ver las calificaciones, hasta Stadium incluye algunos marcos y cambios estilos de fondo inspirados en los diferentes campos de batalla.

La joya de esa visita a la playa | Foto: The Pokémon Company

Regresando a mi conclusión, sin duda me arrepiento de no haberlo jugado antes, pero me sorprende lo fresco que se siente la idea en estos días. La onda de las fotos en Pokémon está presente desde el ya mencionado Pokémon Stadium y más recientemente juegos como Pokémon Sun & Moon y Pokémon Go, pero ninguno se siente tan bien, en retrospectiva, como Pokémon Snap. Y supongo que en 199 era la mejor idea del mundo.

Demasiado tarde…

¿Saben qué es lo peor de Pokémon Snap? Que sus opciones para romper la cuarta pared ya no existen… al menos no comercialmente. En 1999 Nintendo se asoció con Blockbuster (ven porque ya no existen) para colocar estaciones de Pokémon Snap en donde los jugadores podían imprimir las fotografías del juego en una serie de stickers. Y bueno, eso ya no se puede hacer y no saben como me gustaría poder hacerlo.

Independientemente del coleccionismo, el gameplay y la serie animada, Pokémon se caracteriza por llevar la idea de un amigo virtual más allá del videojuego: conectar Pokémon Red a Stadium; imprimir fotos de Snap en Blockbuster; transportar un Pokémon en una Pokéball  de juguete; o encontrar criaturas salvajes en tu ciudad con Pokémon Go. Esas ideas son brillantes y hacen que capturarlos a todos se vuelva una misión de suma importancia para un niño.

Yo entré a un Blockbuster hasta que tuve 15 años (porque piratería), pero si lo hubiera hecho en 1999 y hubiera tenido un Nintendo 64 con Pokémon Snap, les juro que hoy estaría arrepentido de haber perdido esas calcomanías en la primaria. Pero el hubiera no existe, así que solo queda disfrutar de Snap y esperar a que alguien replique esa estación para imprimir mis fotos.

? | Foto: The Pokémon Company

En fin. Pokémon Snap fue una grata sorpresa en pleno 2020. Y obviamente la idea de una secuela me hizo esbozar una sonrisa de oreja a oreja… no creo que haya una estación para imprimir fotos en 2021 o cuando ese juego llegue a Switch, pero seguro algo tendrá guardado Nintendo entre manos.

Si quieres jugar Pokémon Snap lo puedes hacer en tu Nintendo 64 con un cartucho que no te sale en más de 300 pesos en Mercado Libre… bueno, dependiendo del vendedor y lo bien cuidado del juego. O, también puedes comprar la versión de Wii U en la eShop. Esperemos que con el lanzamiento de New Pokémon Snap tengamos el original en Switch y sea más fácil para todos tomar el control de Todd Snap.

Y tú, ¿has jugado Pokémon Snap?

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