Solo hay dos grandes juegos de la década: Bioshock Infinite y The Last of Us

Dos historias extrañamente similares como lo mejor de los últimos 10 años.
César
La redención es la única misión valida | Foto: 2K Games / SIE

Rescatar a la princesa del castillo es una de las bases más sólidas de la industria de los videojuegos. De Mario y Link hasta Master Chief, muchos de los héroes más populares han tenido que pasar por esta travesía para encontrar el amor verdadero y de paso salvar al mundo, su reino o la realidad… pero ¿qué pasa cuando la chica en el castillo es la salvación del héroe?

(Nota: Aquí puedes encontrar el veredicto de BitMe sobre los mejores juegos de la década. Esta es mi opinión sobre los mejores dos juegos de la década)

Los 10 mejores juegos de la década

La década ha terminado y solo dos juegos merecen ser reconocidos como los mejores títulos de los últimos 10 años: Bioshock Infinite y The Last of Us. En ese orden, sin más revisiones y sin pensarlo demasiado. Irrational Games y Naughty Dog arriesgaron por la narrativa sin descuidar el gameplay o los visuales, justo en el ocaso de una generación que se llevaría consigo muchas tradiciones entre los gamers más arraigados.

Bioshock Infinite

Una sociedad utópica en las nubes. Fundada bajo los principios más puristas de Estados Unidos. Bioshock Infinite es un juego que nos permite explorar la locura de una sociedad que está al borde de ser consumida por sus excesos. Todo lo que pedíamos ver en el primer Bioshock está aquí, pero con una historia más compleja e inquietante que lo visto en Rapture.

Tráenos a la chica y saldaras tu deuda | Foto: 2K Games

La premisa es simple: rescatar a Elizabeth, una chica resguardada en la misteriosa torre (con forma de ángel) dentro de Columbia, la ciudad en las nubes. Nosotros tomamos el papel de Booker DeWitt, un investigador privado que lo ha perdido todo, pero que se aferra a su trabajo para sobrevivir un día más.

Luego de un confuso inicio y después de llegar a la ciudad en el cielo comienzan las preguntas: ¿por qué estas personas viven alejadas del mundo?, ¿quién me envió por la chica?, ¿por qué todos son blancos?, ¿esa canción es de los Beach Boys?, ¿yo soy el malo? Las preguntas parecen responderse en tan solo unos cuantos minutos… pero eso solo es el comienzo.

¿Ella necesita ser rescatada? | Foto: 2K Games

Con cada paso que damos por Columbia la misión se vuelve más y más siniestra. Nos convertiremos en una especie de ciervo del mal en tan solo unos instantes y todo el mundo se vuelve contra nosotros. La paz que reflejaba este paraíso en las nubes queda atrás para mostrar el verdadero rostro de sus habitantes: la locura. Columbia es aterradora cuando la música deja de sonar y peligrosa cuando no compartes sus ideales.

Pero hay una luz al final del túnel: Elizabeth. La misteriosa chica que debemos secuestrar es en realidad una víctima de la religión excéntrica y el gobierno supremacista de la ciudad. Elizabeth no tarda mucho en darse cuenta de que su misión en ese lugar no es otra más que infundir miedo, pero su inexplicable cautiverio sigue siendo un misterio. ¿Cómo es que llegamos a ese punto y por qué la princesa es tan peligrosa?

En medio de la incertidumbre el juego nos invita a descubrir -a muy grandes rasgos, todo lo que oculta Columbia; desde su origen como estado independiente de los Estados Unidos, hasta la profecía del cordero que se bañará en fuego y destruirá las montañas de los hombres. Y eso solo siguiendo una línea bastante superficial del juego, muy lejos de completarlo al cien por ciento.

Descubrir Columbia es extraordinario, pero descubrir esta ciudad bajo la mirada inocente e ingenua de Elizabeth es indescriptible. El guion del juego está diseñado para que todo se mueva al unisonó entre el jugador y los protagonistas, la inmersión es total y el resultado final es estremecedor. Sin importar los poderes de la chica o los peligros del exterior, todo se enfoca en la relación que se construye sobre Booker y Elizabeth… el resto parece no importar por algunos momentos.

Bella y bestia | Foto: 2K Games

Y cuando llegan las respuestas… el juego se vuelve loco. La historia tiene un clímax que explota frente a nosotros entre realidades alternas, viajes en el tiempo, profecías religiosas y una enorme batalla final contra las personas que encarcelaron a Elizabeth. Todo esto para finalizar con las respuestas que tanto deseamos a lo largo del juego y que terminan por destruir todo lo que vivimos en los últimos días. Bioshock Infinite se da el gusto de destrozarnos en solo unos cuantos minutos.

Cuando terminé Bioshock Infinite me fui de vacaciones y no podía quitarme el juego de la cabeza. Al regresar conseguí la versión para Xbox 360 y lo volví a terminar, pero el vació seguía ahí junto a una pregunta muy profunda: ¿qué voy a hacer con mi vida ahora?

The Last of Us

Afortunadamente para mí la respuesta a esa pregunta llegó unos meses después con The Last of Us de Naughty Dog. Extrañamente el mundo parece no darse cuenta de que tanto la aventura de Ellie como la de Elizabeth son prácticamente la misma idea: un mundo devastado, la salvación de la humanidad, redención de la figura paterna y una princesa que debe ser rescatada.

Los últimos de nosotros | Foto: SIE

The Last of Us se robó los reflectores de la critica especializada y los jugadores; en mi caso la única razón por la que Bioshock Infinte está por encima de The Last of Us es porque jugué primero en Columbia. La obra maestra de Naughty Dog se olvidó de imitar a Indiana Jones con Uncharted para dramatizar el género de zombis con una historia llena de momentos memorables.

En The Last of Us tomamos el papel de Joel, un hombre de mediana edad que lo perdió todo la noche en que una epidemia se desata en Estados Unidos; una infección que transforma a las personas en muertos vivientes con tan solo una mordida por parte de un infectado. Al intentar escapar de su hogar, Sarah, la hija de Joel, es asesinada por un agente del gobierno.

¿Cómo será el fin del mundo? | Foto: SIE

Varios años después Joel se presenta como una suerte de traficante en un mundo que no parece tener ninguna esperanza. Un día como cualquier otro le es encomendada la misión de llevar a una niña al otro lado de la ciudad; sin preguntas y con una buena paga de por medio. Es ahí cuando Ellie aparece en el mundo de Joel.

En poco tiempo la situación se vuelve en contra de nuestro héroe, quien no solo pierde a su compañera en las primeras horas de este encargo, sino que además se entera de la importancia de su “mercancía”: Ellie pudo sobrevivir a la mordida de un infectado, por lo que su sangre puede ser la clave para salvar a toda la humanidad.

Invierno | Foto: SIE

Por prácticamente un año seguimos a Joel y Ellie a través de Estados Unidos. Lo que comienza como un encargo se convierte en la redención de un hombre, así como en la primera gran aventura de una niña que nunca había visto más allá de los escombros de su orfanato. El viaje podría ser un cliché barato, pero se convierte rápidamente en una entrañable aventura de supervivencia.

Ellie es ingenua y el mundo que intenta descubrir nos es tan familiar que sus preguntas resultan encantadoras. Al mismo tiempo es aguerrida y fuerte, pero poco consciente de los peligros y amenazas que la rodean. Es ahí donde, en teoría, entra Joel… pero él nunca está protegiendo el futuro de la humanidad, Joel está salvando su propio mundo.

The Last of Us muestra de forma muy clara las intenciones de sus protagonistas y de los sobrevivientes que habitan las ruinas de Estados Unidos. Más allá de explorar el mundo en ruinas, el juego nos invita a empatar con los personajes que tenemos frente a nosotros y a preguntarnos: ¿qué haría yo en esta situación?

Y el punto clave de todo esto ocurre en “invierno”, la única misión en la que tomamos el control de Ellie y el momento cumbre en donde la historia de ambos personajes “amarra” por completo con las emociones del jugador. Escapar de los chasqueadores y el resto de los infectados es una cosa, pero defenderse de los vivos y superar la realidad es asquerosamente distinto.

De tal palo, tal astilla | Foto: SIE

Para el final del juego estamos tan involucrados con los protagonistas que Naughty Dog solo nos entrega lo que deseamos ver desde hace horas… lamentablemente no todos dentro del juego tenían esa visión y la historia termina con una incertidumbre que nos llena de impotencia al no tener más que hacer dentro del juego. The Last of Us es brillante y se hace del rogar para regresar a nuestras manos.

Cuando los créditos de The Last of Us comienzan a correr quería que todo se detuviera para saber cómo continúa esa historia. Al igual que Joel ya no nos importa el mundo del juego, sino la relación que ha quedado marcada por una decisión tan simple como inquietante. Aquí sí tuve respuesta: ¿qué voy a hacer con mi vida? Esperar a que salga The Last of Us 2.

Desgarros y luciérnagas

De vuelta a Rapture | Foto: 2K Games

Apostar por un juego con una campaña para un solo jugador no era extraño en 2013, pero romper los estándares de un género como los shooters para colocar una historia de padre e hija, eso sí es una apuesta importante. Enfocar todos los esfuerzos en redimir a un par de padres devastados por las circunstancias y orillados a ver caer su mundo, una verdadera sorpresa para la industria. Un shock que dejamos pasar por culpa del buen trabajo de Rockstar Games con Grand Theft Auto V.

¿Cómo superas un drama familiar dentro de un shooter? Parece que no se puedeNi siquiera hemos visto otro Bioshock desde entonces y The Last of Us 2 se está puliendo al máximo para alcanzar la calidad que vimos en la primera parte. Hay una sencillez innegable en ambos juegos y ese es el punto más complicado de superar: empatar anímicamente con los jugadores es difícil, pero forzarlo en una secuela puede resultar imposible. Quizá por eso no existe un Half-Life 3.

Ya no es una niña | Foto: SIE

Elizabeth y Ellie llegaron justo antes de que el show de los videojuegos se lo llevaran los streamers o las peleas a muerte en una isla. La industria de los videojuegos cambio tan drásticamente que personajes como Joel y Booker nunca van a volver a existir de la misma forma en que fueron posibles en 2013. Ambos juegos son simplemente perfectos en sus personajes, guion, desarrollo… hasta la duración es perfecta, no sobra ni falta un episodio en ningún momento. Fuimos afortunados de jugar Bioshock Infinite y The Last of Us en nuestro Xbox 360 o PlayStation 3.

¿Salvamos a las princesas o ellas salvaron nuestro mundo?

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